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jeudi 30 avril 2015

PEQUEÑO APUNTE DEL DÍA | CATAPULTA

PEQUEÑO APUNTE DEL DÍA | CATAPULTA

gmainEL ÚLTIMO DESATINO: HONORES PARA DOS CABECILLAS ABORTISTAS

"Esta mañana, poco después de las 9, el Santo Padre se desplazó a la Casina Pío IV -sede de la Pontificia Academia de las Ciencias-, para encontrar y saludar de forma privada al Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, que se encontraba en esa sede para pronunciar un discurso en el seminario internacional "Proteger la tierra, dignificar a la humanidad. La dimensión moral del cambio de clima y el desarrollo sostenible".

El canciller de la Pontificia Academia de Ciencias del Vaticano, el también argentino monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, participó del encuentro con el secretario general de la ONU.

En el curso del encuentro, el Secretario de las Naciones Unidas, -como explicó el mismo durante una rueda de prensa- expresó al Papa su gratitud por haber aceptado dirigirse a la Asamblea de la ONU el próximo 25 de septiembre. Asimismo puso de manifiesto las expectativas por su discurso en esa ocasión y por su próxima encíclica, e ilustró algunos puntos de la acción de las Naciones Unidas que conciernen no sólo al medio ambiente, sino también a los inmigrantes y a las dramáticas situaciones humanitarias en las regiones del mundo sacudidas por conflictos".

http://www.aica.org/17520-el-papa-ban-ki-moon-en-la-pontificia-academia-de-las.html

0 (4)No se sabe si Ban Ki Moon lo ilustró a Francisco sobre "algunos puntos de la acción de las Naciones Unidas", como los que están explicitados en los documentos onusianos "Informe del Grupo de Trabajo sobre los Objetivos del Desarrollo Sostenible" y "El Camino hacia la Dignidad 2030".

El primero dice:

"5.6 Garantizar el acceso universal a la salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos, de conformidad con el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo, la Plataforma de Acción de Beijing y los documentos finales de sus conferencias de examen". https://sustainabledevelopment.un.org/focussdgs.html

Y en el segundo se puede leer:

"69. Debemos asegurar que las mujeres, los jóvenes y los niños tengan acceso a toda la gama de servicios de salud.

  1. La agenda debe abordar la cobertura, el acceso y la asequibilidad de la atención universal de la salud… asegurar el disfrute de los derechos sexuales y reproductivos y la salud sexual y reproductiva de la mujer" http://www.un.org/disabilities/documents/reports/SG_Synthesis_Report_Road_to_Dignity_by_2030.pdf

Tampoco AICA informa sobre los otros participantes del seminario. Uno de ellos es Jeffrey Sachs, quien es el principal redactor de los "Objetivos del Desarrollo Sostenible".

Como es público y notorio, tanto él como Ban Ki Moon son decididos partidarios del aborto.

(ver https://www.lifesitenews.com/opinion/vatican-hosts-two-leading-pro-abortion-population-control-activists-at-clim)

En fin, que Francisco persiste en sus apetencias de liderazgo mundial, esta vez con el pretexto del cambio climático y dispuesto a tragarse cualquier sapo , con tal de seguir en las tapas de los medios.

Nota catapúltica

Según el mismo cable de AICA, "Monseñor Sánchez Sorondo sostuvo que "el calentamiento global es un hecho que la misma Academia ya lo dijo hace 30 años y ahora ya están todos de acuerdo, sobre todo la gente que conoce el tema. A las futuras generaciones hay que dejarle un mundo mejor, no uno peor".

Para que no hable macanas, le recomiendo a monseñor Sánchez Sorondo, -un astuto trepador vaticano y falluto discípulo de los padres Etcheverry Boneo, Meinvielle y Fabro- que lea una interesante nota de Periodista Digital: "Un miembro del IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) destapa la "gran mentira" del cambio climático".

http://www.libertaddigital.com/sociedad/un-miembro-del-ipcc-destapa-la-gran-mentira-del-cambio-climatico-1276335809/

Los Santos han muerto

Los Santos han muerto
Escrito por P. Alfonso Gálvez. Publicado en Escritos del P. Alfonso

 Uno de los resultados más impactantes del Concilio Vaticano II, a pesar de que apenas ha suscitado comentarios, ha sido la muerte de los Santos. Para la que podríamos señalar como fecha inicial del desgraciado evento la del once de octubre de 1962, que es justamente cuando el Papa Roncalli abrió el Concilio Vaticano II en la Basílica de San Pedro en Roma.

 Claro que los Santos no han muerto en la Iglesia Triunfante, que es la parte principal de la Iglesia y en la que ya han sido coronados de gloria para siempre. Sino solamente en la Iglesia Militante o peregrina, que es la que camina todavía en período de prueba y viene a significar solamente un momento dentro del gran Organismo del Cuerpo Místico que es la Iglesia de Jesucristo.

 Pero dentro de la Iglesia Militante, que es la única visible y tangible para los viatores que andan todavía por este Valle de Lágrimas, efectivamente los Santos han muerto. Claro que, tal como sucede en casi todas las muertes de los humanos, también ésta tiene su historia. Y como ocurre igualmente en muchas de las muertes de los humanos, tampoco ésta ocurrió de un modo repentino.

 Los Santos, o los héroes de Cristo que ya habían recibido su corona de gloria, ocuparon siempre un lugar importante dentro de la Iglesia, e incluso podríamos considerarlo como fundamental. Ya los primeros mártires fueron honrados por Ella con suma veneración, de manera que los restos de sus cuerpos fueron considerados siempre como objetos de culto. Podríamos afirmar con seguridad que es imposible imaginar la Iglesia sin sus mártires y sus santos, los cuales significaron siempre una parte importante de su incalculable y precioso Tesoro acumulado en su seno por los méritos de Jesucristo sobre todo, pero también por los de ellos mismos.

 El Pueblo cristiano, se acostumbró a vivir dentro de una cierta cercanía y comunidad de vida con los Santos. En el culto diario, en el conjunto de las actividades sociales, en las fiestas populares, en la vida de los hogares y hasta en la de los individuos, los Santos se convirtieron en algo íntimo y familiar, siempre presentes en todo. Y así funcionaron las cosas, dentro de la mayor normalidad a través de siglos y siglos..., hasta la llegada del Concilio Vaticano II.

 La proclamación de los Santos, en cuanto a su reconocimiento como tales Santos, ha sufrido grandes variaciones a lo largo de la Historia de la Iglesia. Originalmente los Santos eran aclamados vox populi, que quiere decir por aclamación popular. Pero ya San Cipriano de Cartago, a mediados del siglo III, recomendó que se observara la máxima diligencia en la investigación de las denuncias de los que se decía habían muerto por causa de la Fe. A finales del siglo X se realizaron los primeros procesos canónicos, hasta que finalmente, en el año 1234, se reservó oficialmente a los papas el derecho de canonización. Y ya en 1588 el Papa Sixto V puso el proceso en manos de la Sagrada Congregación de Ritos. Los procesos fueron adquiriendo paulatinamente el aire de máxima seriedad en el examen de las exigencias requeridas (que básicamente se resumían en la práctica de las virtudes heroicas o martirio por la fe, además de la realización de milagros) que llegó a su punto culminante a fines de la época preconciliar. Aparte de lo que pudiera existir en cuanto a un cierto y casi admitido universalmente del carácter de infalibilidad en las proclamaciones de los Santos, es completamente seguro que el Pueblo cristiano jamás dudó, a lo largo de los siglos, de la condición de autenticidad en alguien cuya santidad hubiera sido reconocida por la Iglesia.

 Como hemos dicho arriba, todo cambió desde la celebración del Concilio Vaticano II. Por lo que hace a los procesos, las exigencias se fueron relajando paulatinamente, e incluso a veces no tan paulatinamente. El mecanismo de los procesos se fue simplificando y las exigencias requeridas a los candidatos se fueron haciendo más humanas y menos restrictivas, según una hoja de ruta que aproximadamente se reguló según el siguiente trayecto:

 La investigación acerca de la autenticidad de los milagros, hasta ese momento estricta y absolutamente seria, se fue haciendo menos exigente, hasta que los hechos examinados fueron perdiendo su anterior carácter de asombrosos, de extraordinarios y de absolutamente inexplicables. A partir de ahora, cualquier monja aquejada de una afección de garganta, por ejemplo, pero que se hubiera encomendado a la hora del descanso a cualquiera de los santos (preferiblemente modernos y postconciliares) y apareciera curada a la mañana siguiente, era ya un hecho considerado como objeto de un milagro. También se fue reduciendo, paso a paso, el número requerido de milagros: de tres se pasó primero a dos y por fin a uno..., hasta llegar a ninguno. Esto último no sin cierta lógica, puesto que los milagros, que cada vez parecían carecer menos del carácter de tales, hasta llegó a hacerse difícil encontrar alguno. Su carácter, cada vez menos extraordinario y más aparentemente normal (pese a la organizada publicidad en contrario), los iba haciendo difusos y sospechosos, y de ahí que tal vez pareciera lo mejor quitarlos de en medio. Se suele contar de un cierto prestidigitador, en alguno de los teatros del mundo, que se dirigió al público de la manera siguiente:

 ---Si llamo a alguno de ustedes para servirme de ayudante en mis experimentos, van a pensar todos que estábamos previamente de acuerdo.

 Por lo tanto, dirigiéndose ahora al proscenio y llamando, ---¡Pepe, ven a servirme de ayuda!

 Como es lógico, igualmente se fue rebajando el nivel requerido de virtudes heroicas para la declaración de santidad. De manera que ahora se consideraba más bien necesario, como principal requisito, el nivel de asimilación del espíritu del Vaticano II por parte del candidato. La exigencia de una práctica de virtudes heroicas cristianas quedó oscurecida de momento hasta sumergirse en el olvido. Por no hablar de la exigencia de una vivencia de la Fe y fidelidad a la Iglesia hasta sus grados extremos; puesto que tales grados extremos pasaron a la condición de ninguno. La profesión de doctrinas contrarias a la Fe, o la aceptación de modos de vida enteramente ajenos a las enseñanzas del Evangelio por parte del candidato, ya no significaban escándalo ni suponían obstáculo alguno. A excepción, claro está, de grupos de cristianos tradicionalistas y timoratos, ajenos al espíritu del Concilio y renuentes a aceptar la Nueva Iglesia.

 Pero todo esto, junto a otros elementos que ahora recordaremos y que contribuyeron también a la muerte de los Santos, vino después.

 Reanudando el hilo de nuestra extraña historia, y tal como hemos dicho antes, los santos formaban parte de la vida cotidiana de los fieles y alimentaban su fe y su devoción. Considerados como mediadores, eran presentados como objeto de admiración, instrumentos de intercesión y verdaderos modelos a imitar. En realidad, porque todo hay que decirlo, más de admiración y bienaventurados a quienes acudir en busca de ayuda que de imitación, aunque el Pueblo nunca dejó de amarlos y venerarlos. Hasta que cambiaron los vientos en la Pastoral de la Iglesia y la devoción de los fieles cambió de rumbo. Después de todo, es natural que los héroes, y más aún los de extraordinaria condición, dejen de serlo cuando su vida se aproxima demasiado a la de los hombres normales.

 Lo que no obsta para que los santos representaran siempre un papel fundamental en la devoción y en la vida de piedad de los simples fieles; quienes, de alguna manera al menos, los incorporaban al quehacer de su existencia. En cualquier pueblo o villorrio podía faltar sin que ocurriera nada, al menos de momento, el médico o el alcalde; aunque en ningún momento podía discurrir la vida y continuar el libre curso de las actividades de los ciudadanos sin acogerse a la protección del Santo Patrón. Los labradores confiaban en la intercesión de San Isidro para el buen resultado de sus cosechas. Todos los que poseían animales, domésticos o destinados a usos de labranza o del consumo alimenticio, acudían a la ermita de San Antón para recabar para sus bestiezuelas la bendición del Santo en el día de su fiesta. Los agricultores reclamaban la protección de Santa Bárbara ante los peligros que suponían para sus cosechas las tormentas y pedriscos. Los afectados de ciertas enfermedades, como las de afecciones de garganta por ejemplo, acudían a San Blas a cuyas manos encomendaban fervorosamente su curación. Las muchachas casaderas confiaban ciegamente en San Antonio para asegurar sus aspiraciones, hasta el punto de considerar al bendito discípulo de San Francisco tan obligado a concederlas que hasta su imagen era hecha objeto de castigo cuando se demoraba en escucharlas. Y así sucesivamente.

 Por supuesto que en todo esto ha habido siempre mucho de exageración y hasta de superstición. Pero sustentadas, sin embargo por un fondo de verdadera fe y de auténtica devoción que indudablemente han ayudado al ejercicio y fomento de la vida cristiana. Es cierto, por ejemplo, que jamás se ha demostrado hasta la certeza que una tormenta haya sido eliminada por la intercesión de Santa Bárbara, con el consiguiente alivio para los agricultores. Y también resulta bastante difícil imaginar que San Antonio dedique sus actividades y recursos en el Cielo al oficio de arreglar noviazgos y de buscar candidatos para tantas jóvenes que aspiran a lo que el Pueblo simple llama casorrio.

 Aunque no conviene olvidar, dentro de este tema, el importante capítulo al que podríamos resumir en dos puntos tan seguros como consoladores. Cuales son, en primer lugar, el alivio y la paz que tantos cristianos han sentido en el momento de su muerte al entregar toda su existencia a Dios por medio del amor y cariño del Bendito San José. Y después, como lo más importante de todo, la incalculable multitud de gracias, cuidados y consuelos otorgadas a infinidad de cristianos que, a lo largo de milenios, han confiado en la que consideraron con toda verdad como su Madre del Cielo (y también de la Tierra) la Bienaventurada Virgen María.

 Por otra parte, también resulta imposible demostrar que los labradores no hayan sido liberados de ésta o aquella tormenta por la intercesión de Santa Bárbara. O que el bueno y milagrero de San Antonio no haya intervenido en alguna ocasión escuchando las súplicas de alguna joven a la que horrorizaba la posibilidad de quedarse para siempre solterona. El Pueblo cristiano ha creído siempre en la poderosa intercesión y ayuda de los Santos, por lo que resulta imposible pensar que este sensus fidei de los simples fieles, mantenido y fomentado siempre por la Iglesia, no sea otra cosa que una vulgar superstición mantenida a través de los siglos.

 Todo parece indicar que nadie se ha apercibido de lo que significa el hecho, extraordinariamente importante por lo demás, de que le haya sido robada al Pueblo cristiano la devoción a los Santos. Para demostrar la transcendencia de lo que supone la eliminación de uno de los pilares, que por supuesto no son esenciales pero sí básicos y fundamentales, entre los que sostienen la Fe de toda una Cristiandad, basta con llamar la atención acerca de los múltiples e inteligentes esfuerzos, llevados a cabo por el Sistema, para terminar con el culto a los Bienaventurados. Semejante trabajo de tan potente ingeniería social, encaminado a construir una auténtica máquina destructiva, sólo se justifica cuando el objeto al que se dirige la operación es considerado importante.

 El primer paso de la operación, extraordinariamente inteligente por lo demás y el más adecuado para pasar desapercibido dentro de su eficacia, consistió en multiplicar exponencialmente el número de santos.

 Las canonizaciones comenzaron desde la primera mañana después de acabado el Concilio. Alguna decena de nuevos santos, más o menos, cada domingo del calendario. Sólo a Juan Pablo II se le calculan más canonizaciones que todas las realizadas por el conjunto de todos los Papas que ha tenido la Iglesia. Y continúa en la actualidad la serie ininterrumpida de nuevos luceros en el firmamento de la Iglesia. De todas las condiciones, modos de vida y provenientes de todas las clases sociales. Llevando las cosas hasta el extremo, y no sin un cierto humor pero no falto de fundamento, hasta hubo quien dijo que a nadie faltaba algún santo que habitara en su día como vecino en el piso de arriba, o que formara parte como cuñado, primo o de cualquier grado de parentesco, dentro de la propia familia.

 El resultado no podía ser otro sino el exigido por la Lógica. El diamante, por ejemplo, es una joya preciosa producto de la talla de un mineral de carbono que ha cristalizado y convertido en cristal brillante, a lo largo de un proceso que ha durado miles o tal vez millones de años. Por su carácter de alhaja preciosa y sumamente rara, dada la escasez de su número en la Naturaleza, alcanza precios altamente elevados solamente accesibles a muy pocas personas. Pero si imaginamos que su abundancia llegara a ser tan normal como la de los vegetales que sirven para la alimentación humana, pronto caeremos en la cuenta de que su precio igualaría enseguida al de los tomates o al de las patatas.

 Nadie puede saber cuáles fueron las intenciones de quienes montaron tal Fábrica de Santos, preparada al parecer para trabajar horas extraordinarias. Y ni siquiera se podría tachar de ingenuo a quien pensara que las intenciones fueron buenas, en cuanto que todo es posible. Pero en cambio se conocen bien unos hechos que se imponen necesariamente y que están a la vista de todos. Conocí a un sociólogo barato, producto de las nuevas hornadas de jóvenes profesores universitarios, que aseguraba que los hechos sociales son como bolas macizas. Tal vez sea cierto. Pero de todos modos es seguro que la naturaleza humana deja de estimar a un producto cuando está al alcance de cualquiera, que es justamente lo que ha sucedido con la devoción a los Santos. Los héroes fueron siempre considerados, por definición, como seres extraordinarios y sumamente raros; menos cuando todo el mundo se ha convertido en héroe, que es cuando entonces desaparecen los héroes como por encanto.

 A medida que los viajes papales se fueron multiplicando por todo el mundo se vio la conveniencia de que ninguno de los países visitados, grande o pequeño, civilizado o atrasado, careciera de su santo correspondiente. Claro que no siempre ni en todos los lugares se encuentra gente que haya practicado las virtudes heroicas o distinguido por una vida de un notable acercamiento a Dios. Con lo que no quedaba otro recurso que el de rebajar aún más las exigencias requeridas, con la consiguiente disminución de la categoría de los nuevos santos y beatos y una nueva alarmante subida en el índice del número de canonizados. Lo que ocasionaba a su vez un grave descenso en la estimación de los fieles hacia unos personajes cuyas virtudes heroicas solamente eran conocidas por los documentos que las proclamaban, y de cuya fama de santidad nadie se había enterado hasta ahora. Como compensación, siempre quedaba la satisfacción eclesial de que cada país, en cualquier rincón del mundo, ya poseía su santo o santa particular. La Iglesia es Madre de todos.

 Todo esto me recordó un episodio que yo tuve ocasión de vivir durante mi estancia misionera en El Ecuador, hace ya demasiados años. Se encontraba el país en época de elecciones (cosa en aquella época demasiado frecuente) y, como es de suponer, todos los candidatos hacían furor con sus campañas. Se cuenta de uno de ellos, un politicastro ni mejor ni peor que todos los demás, que proclamaba ardorosamente durante el fervor de un mitin en uno de los numerosos y pobres poblados de su recorrido:

 ---¡Y en este pueblo os construiremos un puente!

 Cuando alguien le susurró rápidamente al oído:

 ---Señor, en este pueblo no hay río...

 El candidato no se intimidó y encontró una respuesta rápida:

 ---Entonces, ¿no hay río en este pueblo...? ¡Pues entonces os traeremos un río!

 Así fue como el número de personas beatificadas y canonizadas fue aumentando, al mismo tiempo que el Santoral se engrosaba con nuevos nombres, casi siempre desconocidos para el común de la Cristiandad, pero que por su enorme número fueron sumergiendo en el olvido a los clásicos y casi legendarios personajes que los fieles siempre habían conocido, admirado y venerado.

 Y con todo, lo más grave se suscitó cuando la lista de canonizables se incrementó con personas cuya vida y doctrina ofrecían problemas de conciencia a la estimación de los fieles.

 Es bien sabido que el común del Pueblo cristiano no suele estar enterado del complejo entramado del mundo eclesial. Desinformado con respecto a la verdadera doctrina desde hace demasiados años, víctima a su vez de una Propaganda muy difundida por el Sistema que ha contribuido a alimentar su fe a través exclusivamente de una teología progresista, amén de una información proporcionada por los mass--media todos ellos pertenecientes al Sistema, casi nunca suele estar al tanto de la verdad de los hechos.

 De ahí que los simples fieles apenas si sepan nada, aparte de lo que les ha suministrado la Propaganda, acerca del papel desempeñado por los Papas postconciliares y de sus correspondientes doctrinas. Sin embargo la situación cambia cuando se trata de católicos cultos o bien informados. Pues siempre puede ocurrir, aparte del respeto debido a las personas y los cargos que ostentaron, que haya quien tropiece ante su conciencia con graves problemas para aprobar ciertos hechos o admitir determinadas doctrinas como conformes con la Fe.

 Aun prescindiendo del hecho de que en tales canonizaciones no hubo intención de poner en juego el carisma de la infalibilidad, es cierto sin embargo que podrían estar induciendo a ciertos actos que supondrían una determinada contradicción con la razón humana.

 La Fe es la creencia en lo que no se ve o lo que no se entiende. Pero a lo que se presta asentimiento por la razón de que el Dios que revela es infinitamente Veraz y no puede engañarse ni engañar a nadie. En cambio no puede considerarse Fe al hecho de creer que lo que se ve claramente como que es negro haya que considerarlo blanco; o que lo que está ante la vista como que es blanco, sin embargo haya que decir que es negro. Que es justamente el problema con el que se tropieza un católico que conozca la Historia de la Iglesia del postconcilio y la labor e influencia llevada a cabo por los Papas potconciliares, además del contenido y la doctrina de sus escritos, discursos y exhortaciones.

 La verdad revelada potencia y eleva a la razón humana, pero sin violentarla ni contradecirla. El hombre puede creer en lo que no ve o no comprende, aunque apoyado en la garantía que le proporciona un Dios que es la Verdad infinita y que no puede, por lo tanto, engañarse ni engañar. Las verdades por Él propuestas, si bien transcienden y superan las posibilidades de la razón humana, sin embargo nunca la contradicen. Por el contrario, ¿qué hacer cuando se proponen para ser creídos hechos de los que consta con certeza que carecen de un fundamento de verdad, o doctrinas de las que se desprende con evidencia que no son conformes a la Fe?

 Sea como fuere, es lo cierto que el sensus fidei de un Pueblo cristiano que, después de todo, había recibido el bautismo, no ha desaparecido del todo. Y de ahí que la confianza en los Santos se haya ido debilitando hasta casi desaparecer. La gente ya no muere sin el consuelo de encomendarse a San José, los labradores solamente confían ya en los partes metereológicos, y las muchachas ya no piensan en tener ocupado a San Antonio, desde el momento en que utilizan procedimientos para encontrar pareja que nada tienen que ver con los sobrenaturales, además de que si apenas ya quedan jóvenes de cualquiera de los dos sexos que piensen todavía en contraer matrimonio cristiano. Los Santos han desaparecido del horizonte del quehacer cotidiano de la vida cristiana, sus imágenes han sido eliminadas de los templos, y en cuanto a sus nombres, antes tan queridos y en los que ciegamente se confiaba como protectores, ahora son sustituidos para los nuevos cristianos por otros tomados de una Antigüedad pagana a la que la Cristiandad ha preferido volver.

 La Primavera de la Iglesia sigue cosechando sus frutos.




Carta a la Iglesia de Pérgamo (IV)

Carta a la Iglesia de Pérgamo (IV)
Escrito por P. Alfonso Gálvez. Publicado en Escritos del P. Alfonso

6. La Promesa hecha al Vencedor y el Maná Escondido

La recompensa que promete la Carta al Ángel de Pérgamo contiene dos partes distintas, probablemente relacionadas, en las que se asegura que al vencedor le daré del maná escondido. Le daré también una piedrecita blanca, y escrito en ella un nombre nuevo que nadie conoce sino el que lo recibe. La primera de ellas ---el maná escondido--- posee todos los indicios de referirse a la Eucaristía, y en cuanto a la condición de escondido que le asigna, parece subrayar la condición de misterioso y de lo absolutamente transcendente a todo lo puramente natural.

 Siendo el Sacramento Eucarístico el don más sublime que Jesucristo ha otorgado a los hombres, es evidente que lo hizo con la clara intención de que se aprovechen de las infinitas riquezas que contiene quienes crean en Él. Lo cual supone, por parte de los fieles, la obligación de conocer el Sacramento y de cumplir las condiciones requeridas para recibirlo. La infinidad de gracias y de dones que contiene el Sacramento, así como sus posibilidades de aprovechamiento por cada cristiano, sólo de Dios son conocidas y vienen determinadas a su vez por la gracia y por la generosidad de respuesta del hombre.

 Sin embargo, hablar de la necesidad de conocer el Sacramento, como condición necesaria para su aprovechamiento, al mismo tiempo que se le atribuye la cualidad de escondido, parece en cierto modo contradictorio. Aunque todo se aclara, sin embargo, cuando se considera que el carácter misterioso se refiere a las infinitas riquezas que contiene y que, justamente por esa razón, son inasequibles para el hombre en cuanto a la totalidad de su contenido, de una parte, y en cuanto a lo que pudiera ser un conocimiento comprehensivo de esa realidad, de otra.

 La posibilidad de aprovecharse de tan infinitas riquezas por parte del hombre depende de un doble misterio que en realidad es uno solo. Ante todo hay que contar con los designios de Dios para cada hombre, según la afirmación paulina de que a cada uno le es otorgada la gracia según la medida de la donación de Cristo.[1] A lo que hay que añadir la necesidad de cooperación de la gracia con la libre voluntad humana.

 De ahí que al Sacramento Eucarístico le corresponda por necesidad la condición de cosa escondida. Por lo que la tarea de especular sobre él, mediante el intento de avanzar más allá de lo ya dicho por la Revelación, es una empresa arriesgada. Por lo general, al cristiano le basta con conocer lo indispensable del contenido del Sacramento y las condiciones necesarias para su aprovechamiento. En cuanto a quienes desean profundizar en el Misterio, deben comenzar sobre la base de lo dicho en los buenos Catecismos, en las enseñanzas del Magisterio y Definiciones Conciliares, en los escritos de los Padres de la Iglesia, de los Santos y Doctores, de los escritores espirituales y hasta de los Místicos, cuyas enseñanzas constituyen un Cuerpo Doctrinal firme y seguro. Por más que, puestos a decirlo todo, las doctrinas siempre acaban por repetirse y por tocar un límite del que nunca se pasa. Lo cual justifica los intentos de especular a fin de profundizar en lo posible, y siempre que los pretendidos hallazgos sean auténticos hallazgos, que es algo que se podrá conocer con seguridad utilizando la piedra de toque de que jamás pongan en cuestión la Verdad Revelada, o las enseñanzas del Magisterio.

 Queda justificada, por lo tanto, la conveniencia de plantear la cuestión: ¿Estamos realmente ante un misterio en el que más allá de lo indispensable resulta inútil profundizar más...? Y la respuesta habrá de ser por supuesto negativa. En realidad todo misterio es susceptible de apertura a nuevos intentos de estudio a fin de dar paso a nuevas áreas de investigación, aunque contando siempre con las conocidas e insuperables limitaciones propias de la razón humana.

 Limitaciones que son insuperables mientras que nos mantengamos dentro del campo propio de la razón humana, que es el meramente natural. Pero la bondad de Dios quiso venir en ayuda del hombre y de ahí la existencia del campo de lo sobrenatural, que es el propio de la Revelación o de la Palabra divina comunicada a los hombres. Sobre el cual la razón humana, guiada por la luz de la Fe y avalada y vigilada por las líneas que le señala el Magisterio según lo que enseguida diremos, tiene la posibilidad de profundizar dentro de ciertos límites. Con lo cual hemos venido a parar a especificar la función propia de la ciencia llamada Teología.

 Hablar del sentido en el que pueden evolucionar los dogmas, así como de la tarea de profundizar en su contenido, requiere sumo cuidado. Siendo un tema profundamente delicado, hay que tener presentes las palabras de Pío IX contenidas en su Bula Ineffabilis Deus en la definición del Dogma de la Inmaculada Concepción: Pues la Iglesia de Cristo, diligente custodia y defensora de los dogmas a ella confiados, jamás cambia en ellos nada, ni disminuye, ni añade; antes, tratando fiel y sabiamente con todos sus recursos las verdades que la antigüedad ha esbozado y la fe de los Padres ha sembrado, de tal manera trabaja por limarlas y pulirlas, que los antiguos dogmas de la celestial doctrina reciban claridad, luz y precisión; sin que pierdan, sin embargo, su plenitud, su integridad, su índole propia, y se desarrollen tan sólo según su naturaleza; es decir el mismo dogma, en el mismo sentido y en la misma significación.[2]

 Las palabras del Papa según las cuales la Iglesia trabaja fiel y sabiamente sobre los antiguos dogmas de la celestial doctrina a fin de que reciban claridad, luz y precisión, siempre y cuando la tarea se lleve a cabo bajo la vigilancia de la doctrina de San Vicente de Lerins, legitiman la labor de la Teología. En ese sentido, el desenvolvimiento dogmático supone un esfuerzo de condensación, de purificación y de clarificación que ha dado lugar a resultados tan brillantes como el consustancial de Nicea o la transubstanciación de Trento.

 Como fácilmente puede comprenderse por más que sea cosa inevitable a la vez que necesaria, la reducción dogmática no llega a igualar a la profundidad de la Escritura: el consustancial jamás tendrá la hondura de las palabras de Jesús: ``Quien me ve a mí, ve al Padre'' (Jn 14:9) ¡Qué abismo insondable representan estas palabras! ¡Qué fuente de interminables preguntas! Y sin embargo, ¡qué progreso en precisión supone el consustancial! ¡Qué fuente de deducciones teológicas![3]

 Y en efecto, ¡qué fuente de deducciones teológicas...! Y en este sentido, si acaso fuera arriesgado decir que se puede saber más, siempre será seguro afirmar que se puede conocer mejor. Es lo que justifica el intento de profundizar en las insondables riquezas del Misterio Eucarístico, ahondando en las múltiples y mejores formas de aprovecharlo, o en el más extenso conocimiento de lo que significa el amor de Quien se hizo alimento para el hombre. Todo ello sin olvidar la inmensas posibilidades de responder en justicia y reciprocidad a tal amor, o de conocer lo que supone la Humanidad de Cristo para hacer posible un amor humano perfecto, a la vez que divinizado, para la criatura humana..., la cual sólo sabe hacerlo según la naturaleza en la que fue creada.

 Aunque también conviene hacer mención de los requisitos necesarios para hacer buena Teología. Para desenvolverse dentro de un ámbito de acción sobrenatural, propio del Espíritu Santo, que opera a la luz de la Fe y en beneficio de quienes investigan sus Misterios. En último término, tales requisitos se concretan en la necesidad de practicar una seria imitación de Jesucristo conducente a la participación en sus Sufrimientos y en su Muerte. Sin olvidar la práctica de una seria y continuada vida de oración.

El objeto inmediato del Sacramento Eucarístico apunta a un verdadero intercambio de vidas, según se desprende claramente de los textos: El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.[4]

Una vez más nos tropezamos con las limitaciones del lenguaje. Enseguida salta a la vista que el vocablo intercambio es insuficiente e inadecuado, que es otra muestra de la necesidad de preguntar dónde encontrar palabras y conceptos capaces de reflejar con precisión contenidos sobrenaturales. El texto de la Neovulgata, que aprovecha la fuerza expresiva de la lengua latina, parece evocar una mayor profundidad: Qui manducat meam carnem et bibit meum sanguinem, in me manet, et ego in illo, en el que puede apreciarse la mayor intensidad expresiva del verbo manere sobre el castellano permanecer. El verbo griego  m'enw, correspondiente al latino manere, es traducido por los buenos diccionarios como permanecer, quedarse, mantenerse, morar, vivir, existir, subsistir o aposentarse, residir, lo que viene a concretarse en todo un abanico de posibilidades que expresa, tanto la insuficiencia del lenguaje, como el rico y misterioso contenido del tema de referencia. En cuanto a La Bible de Jérusalem traduce aquí mediante el verbo demeurer, cuyo significado es más comprensivo que el español permanecer: Qui mange ma chair et boit mon sang demeure en moi et moi en lui. E igualmente su traducción inglesa en la The New Jerusalem Bible de Doubleday, que lo hace como sigue: Whoever eats my flesh and drinks my blood lives in me and I live in that person.

 De todas formas, aparte de las precisiones del lenguaje, es importante aquí evitar en todo caso la expresión identificación de vidas. Por razones fáciles de entender.

 Por lo demás, los textos continúan insistiendo en lo mismo: Igual que el Padre que me envió vive y yo vivo por el Padre, así, aquel que me come vivirá por mí.[5] El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto.[6]

 Dicho lo cual, al menos para una visión simplista del problema, el asunto quedaría definitivamente zanjado. Y sin embargo nada más lejos de la realidad, desde el momento en que las preguntas comienzan a surgir ininterrumpidamente.

 ¿Qué puede significar exactamente lo que hemos denominado como intercambio de vidas...? Cualquiera comprende enseguida que la expresión es mucho más fácil de pronunciar que de explicar su significado. Es evidente que nos encontramos de lleno dentro del ámbito del Misterio.

 El llamado intercambio o fusión de vidas del que se habla no puede ignorar que la completa identidad de cada persona ha de quedar incólume y absolutamente intacta. El hipotético absurdo de la identificación de las dos personas que se aman, convirtiéndose en una sola, significaría la desaparición de toda posibilidad de existencia del amor. El problema queda claramente planteado en la sentencia pronunciada por San Pablo, dirigida a los Gálatas: Vivo, pero ya no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí.[7] Por supuesto que siempre se puede acudir a la explicación de que el significado se reduce a una imitación de la vida de Cristo. Lo cual no parece ser una clarificación que responda suficientemente a la fuerza de las palabras de Apóstol, reforzadas además por su insistencia en que la vida de Cristo debe aparecer en la propia carne del discípulo: Llevando siempre en nuestro cuerpo el morir de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Pues nosotros, aunque vivimos, nos vemos continuamente entregados a la muerte por causa de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal.[8] Aun reconociendo que no resulta fácil explicar el vivo yo, pero ya no soy yo paulino, es indudable que la frase tiene un sentido cuyo hondo significado no puede dejar de ser conocido, siquiera sea hasta donde le es permitido al hombre investigar en las profundidades de la Palabra revelada.

 Las palabras de Jesucristo según las cuales quien come mi carne y bebe mi sangre ``vive en mí y yo en él'' se pueden explicar de variadas maneras, aunque ninguna de ellas dejará enteramente satisfecho al entendimiento humano.[9] Evidentemente que la solución se encuentra más allá de lo que la razón humana por sí sola puede lograr, después de reconocer su impotencia para llegar al fondo de un problema cuyo contenido se encuentra al otro lado del umbral que separa al hombre del mundo de lo sobrenatural.

 Se puede hablar, por ejemplo, de identidad de pensamientos y de sentimientos, de dos corazones que laten al unísono, o de compartir las alegrías y los sufrimientos dentro de la mutua donación de amor que recíprocamente se hacen el uno al otro de los que se aman. Todo lo cual, aun siendo absolutamente cierto, no lograría explicar el profundo significado de las palabras en las que Cristo dijo que quien come su carne vive en mí y yo vivo en él.

 De donde se desprende la necesidad de seguir ahondando en la investigación si se quiere averiguar algo más acerca de las profundidades de un Misterio que, por su carácter sobrenatural y condición de sublime, sobrepasa en absoluto todas las fuerzas del hombre.

 Habíamos hablado del objeto inmediato del Sacramento Eucarístico. Pero su objeto más primordial, o el que constituye todo su fundamento, es el Amor.

 Pero el amor, por su propia naturaleza y en cuanto se identifica con Dios, es infinito. Y la Eucaristía es la más clara demostración del amor ilimitado con que Dios ha querido amar al hombre: Habiendo Jesús amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin.[10]

 (Continuará)


[2] DS 2802. El Papa se remite aquí al conocido texto de San Vicente de Lerins: in eodem scilicet dogmate, eodem sensu eademque sententia (en Commonitorium primum, c. 23).

[3] Tissier de Mallerais, La foi au péril de la raison, en Le Sel de la Terre, n. 69, pag. 18.

[7] Vivo autem iam non ego, vivit vero in me Christus (Ga 2:20).

[9] Ha de tenerse en cuenta que aquí no se trata de que la razón humana encuentre posibles contradicciones. Puesto que el creyente sabe que la Revelación ---la Palabra de Dios--- solamente puede decir la verdad, el problema radica en averiguar cómo se resuelve la aparente antinomia. O hasta dónde llega realmente el auténtico contenido del Misterio.

MiL - Messainlatino.it: "Un vescovo che non ha il coraggio di non dire la verità, è un mercenario"

MiL - Messainlatino.it: "Un vescovo che non ha il coraggio di non dire la verità, è un mercenario"

Qui e qui due nostri post sul "caso Cordileone", per comprendere a cui si fa riferimento nel seguente articolo. 

Rinnoviamo tutto il nostro appoggio e la nostra solidarietà a Sua Eccellenza, e gli siamo grati per la sua forza, il suo coraggio e il suo esempio nella difesa della dottrina cattolica contro le forze relativiste e le ribellioni anticattoliche che premono contro la Chiesa. 

Roberto


 Caso Cordileone: l'obiettivo non sono io ma ciò che rappresento


IL PARADOSSO. Il "caso Cordileone" era montato il 3 febbraio scorso, in seguito al rinnovo dei contratti dei professori delle scuole cattoliche, a cui si ribadiva di insegnare secondo la dottrina anche nell'ambito della morale sessuale. «Una necessità – continua l'arcivescovo – dettata dalle circostante e dalla confusione crescente». Una confusione che, in nome di una malintesa tolleranza, ha portato alcuni istituti cattolici a insegnare secondo i dettami dell'ideologia gender. «I nuovi contratti, oltre a seguire i magistero cattolico, ricalcano le linee guida della Conferenza episcopale americana e devono essere applicate da ogni diocesi». Ma è stato in seguito a questa sua ferma presa di posizione che il vescovo è stato attaccato sui media, anche da altri cattolici. «Ognuno è libero di esprimere le sue opinioni, ma se il pensiero diventa imposizione si diventa intolleranti», spiega Cordileone.

L'ATTACCO DEI CATTOLICI. L'attacco non sarebbe riuscito così bene se a ribellarsi al vescovo non fossero stati alcuni membri pro choice della Chiesa stessa. Dopo aver assoldato Sam Singer, guru della comunicazione, che aveva già chiesto le dimissioni dell'arcivescovo via twitter, i "ribelli" hanno comprato una pagina del quotidiano The Chronicle per domandarne la rimozione direttamente a papa Francesco. Fra i cento firmatari dell'appello al pontefice appaiono i nomi influenti del cattolicesimo progressista, come quello di Brian Cahill, ex direttore delle Catholic Charities locali, da sempre voce ostile all'insegnamento della Chiesa riguardo alla sessualità, o di Vlint Reilly, uomo d'affari e consulente di politici come Nancy Pelosi. «Forse il problema non sono io, ma quello che rappresento», dice Cordileone. Un nuovo bersaglio è stato identificato in padre Joseph Illo, sacerdote di cui è nota la coinvolgente attività missionaria fra i giovani, ma ha commesso l'imperdonabile "errore" di ammettere sull'altare durante le funzioni religiose solo chierichetti maschi. Così anche lui è diventato, suo malgrado, un esponente della retriva Chiesa guidata da Cordileone.

«MAI CONTRO GESU'». «Ti accusano di usare un linguaggio duro. Anche se ribadisci quello che è normale chiedere: l'obbedienza alla Chiesa nelle scuole cattoliche», continua Cordileone. Nonostante il linciaggio a mezzo stampa, però, «sto provando a far capire agli insegnanti che la dottrina non è contro l'uomo, ma al suo servizio». Di più, «aiuta i giovani a diventare santi», aveva detto l'arcivescovo ai docenti all'inizio dell'anno scolastico suscitando grande interesse. Ma il 90 per cento di loro ora è schierato contro di lui. «La campagna è così martellante, che spaventa e confonde», ammette sconsolato.
In questi mesi l'arcivescovo ha provato a rispondere alle lamentele di chi sosteneva che nelle regole per l'assunzione dei docenti fosse citato solo parte del catechismo: «Stiamo elaborando delle linee guida nuove, che includano anche altre parti del catechismo e con un'attenzione pastorale maggiore. Cerco di spiegarmi meglio, ma non posso negare l'insegnamento della Chiesa, perché andrei contro quello di Gesù a discapito di tutti, anche di chi non capisce».

 

IL SONDAGGIO. Non si percepisce un filo di rancore nei toni di Cordileone, che nonostante le centinaia di articoli, insulti e marce di preghiera contro di lui, ha invitato a dialogare anche i firmatari dell'appello, sebbene «di loro mi ha risposto solo uno. Devo dire che il dialogo è stato sincero e rispettoso e alla fine abbiamo pregato insieme. Ma mi accorgo che far comprendere loro la bontà della dottrina è difficilissimo». L'arcivescovo spiega che l'attacco, sebbene la risonanza mediatica faccia credere il contrario, è «circoscritto a un élite». Non a caso nei giorni scorsi la diocesi ha pubblicato un documento in cui si denuncia il «travisamento dell'insegnamento cattolico, un travisamento della natura del contratto degli insegnanti e un travisamento dello spirito dell'arcivescovo», ma sopratutto «il più grande travisamento è che i firmatari presumono di parlare per la comunità cattolica di San Francisco». E invece? «E invece il sondaggio on line per la mia rimozione è fallito: l'80 per cento dei fedeli è dalla mia parte. So che la gente comune è con me», spiega Cordileone. «Ho ricevuto centinaia di lettere di sostegno e, durante le sei visite pastorali che ho fatto in questi tre mesi, ho trovato solo conforto e nessuna critica. Tanti stanno pregando per me» anche se «sono aiutato da questo, ci sono momenti duri in cui il peso lo devi portare tu da solo. Ma so per Chi lo faccio e vado avanti».

COMMENTAIRE DE SAINT AUGUSTIN SUR L'ÉVANGILE DE JEAN Le commandement nouveau



Le Seigneur Jésus affirme qu'il donne à ses disciples un commandement nouveau, celui de l'amour mutuel, lorsqu'il dit : Je vous donne un commandement nouveau, c'est de vous aimer les uns les autres.

Est-ce que ce commandement n'existait pas déjà dans la loi ancienne, puisqu'il y est écrit : Tu aimeras ton prochain comme toi-même ? Pourquoi donc le Seigneur appelle-t-il nouveau un commandement qui est évidemment si ancien ? Est-ce un commandement nouveau parce qu en nous dépouillant de l'homme ancien il nous revêt de l'homme nouveau ? Certes, l'homme qui écoute ce commandement, ou plutôt qui y obéit, est renouvelé non par n'importe quel amour mais par celui que le Seigneur a précisé, en ajoutant, afin de le distinguer de l'amour charnel : Comme je vous ai aimés. ~

C'est cet amour-là qui nous renouvelle, pour que nous soyons des hommes nouveaux, les héritiers du testament nouveau, les chantres du cantique nouveau. Cet amour-là, frères très chers, a renouvelé même les justes d'autrefois, les patriarches et les prophètes, comme il a renouvelé plus tard les saints Apôtres ; c'est lui qui renouvelle maintenant les nations païennes et qui, de tout le genre humain, dispersé sur toute la surface de la terre, suscite et rassemble le peuple nouveau, le corps de la nouvelle épousée du Fils de Dieu, celle dont il est dit dans le Cantique des cantiques : Quelle est celle-ci qui s'élève, toute blanche ? Toute blanche, parce que renouvelée. Par quoi, sinon par le commandement nouveau ?

C'est pourquoi, en elle, ses membres doivent se soucier les uns des autres. Si un membre souffre, tous les membres souffrent avec lui ; si un membre est à l'honneur, tous les membres se réjouissent avec lui. Ils entendent, en effet, et observent cette parole : Je vous donne un commandement nouveau, c'est de vous aimer les uns les autres, non pas comme font les débauchés, ni les hommes qui s'aiment simplement parce qu'ils sont des hommes ; mais comme s'aiment ceux qui sont tous des dieux et les fils du Très-Haut, si bien qu'ils sont les frères de son Fils unique. Ceux-là s'aiment les uns les autres parce que lui-même les a aimés, pour les conduire à la fin qui les comblera, là où leur désir pourra se rassasier de tous les biens. En effet, aucun désir ne restera insatisfait lorsque Dieu sera tout en tous. ~

Celui qui nous donne cet amour est celui qui dit : Comme je vous ai aimés, aimez-vous les uns les autres. C'est pour cela qu'il nous a aimés : afin qu'à notre tour nous nous aimions les uns les autres. Il nous en a rendus capables en nous aimant, afin que par l'amour mutuel nous soyons liés entre nous et que, par l'union très douce qui lie ses membres, nous soyons le corps d'une telle Tête.

De los tratados de san Agustín, obispo, sobre el evangelio de san Juan (Tratado 65,1-3: CCL 36, 490-492) EL MANDAMIENTO NUEVO


El Señor Jesús pone de manifiesto que lo que da a sus discípulos es un nuevo mandamiento, que se amen unos a otros: Os doy —dice— un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros.
¿Pero acaso este mandamiento no se encontraba ya en la ley antigua, en la que estaba escrito: Amarás a tu prójimo como a ti mismo? ¿Por qué lo llama entonces nuevo el Señor, si está tan claro que era antiguo? ¿No será que es nuevo porque nos viste del hombre nuevo después de despojarnos del antiguo? Porque no es cualquier amor el que renueva al que oye, o mejor al que obedece, sino aquél a cuyo propósito añadió el Señor, para distinguirlo del amor puramente carnal: como yo os he amado.
Éste es el amor que nos renueva, y nos hace ser hombres nuevos, herederos del nuevo Testamento, intérpretes de un cántico nuevo. Este amor, hermanos queridos, renovó ya a los antiguos justos, a los patriarcas y a los profetas; y luego a los bienaventurados apóstoles; ahora renueva a los gentiles, y hace de todo el género humano, extendido por el universo entero, un único pueblo nuevo, el cuerpo de la nueva esposa del Hijo de Dios, de la que se dice en el Cantar de los cantares: ¿Quién es ésa que sube del desierto vestida de blanco? Sí, vestida de blanco, porque ha sido renovada; ¿y qué es lo que la ha renovado sino el mandamiento nuevo?
Porque, en la Iglesia, los miembros se preocupan unos por otros; y si padece uno de ellos, se compadecen todos los demás, y si uno de ellos se ve glorificado, todos los otros se congratulan. La Iglesia, en verdad, escucha y guarda estas palabras: Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros. No como se aman quienes viven en la corrupción de la carne, ni como se aman los hombres simplemente porque son hombres; sino como se quieren todos los que se tienen por dioses e hijos del Altísimo, y llegan a ser hermanos de su único Hijo, amándose unos a otros con aquel mismo amor con que él los amó, para conducirlos a todos a aquel fin que les satisfaga, donde su anhelo de bienes encuentre su saciedad. Porque no quedará ningún anhelo por saciar cuando Dios lo sea todo en todos.
Este amor nos lo otorga el mismo que dijo: Como yo os he amado, amaos también entre vosotros. Pues para esto nos amó precisamente, para que nos amemos los unos a los otros; y con su amor hizo posible que nos ligáramos estrechamente, y como miembros unidos por tan dulce vínculo, formemos el cuerpo de tan espléndida cabeza.

من كتابات القدّيس أغسطينس الأسقف في إنجيل القديس يوحنا (الكتاب 65، 1- 3: CCL 36، 490- 492) الوصية الجديدة



    يؤكِّدُ يسوعُ المسيحُ أنَّه أعطَى رسلَه وصيَّةً جديدةً، وهي أن يُحبَّ بعضُهم بعضًا: "أُعطِيكُم وَصِيَّةً جَدِيدَةً: أحِبُّوا بَعضُكُم بَعضًا" (يوحنا 13: 34).
    ألم تكُنْ هذه الوصيَّةُ من قبلُ في شريعةِ الله القديمة، فقد جاءَ في سفر الأحبار: "أحبِبْ قَرِيبَكَ حُبَّكَ لِنَفسِكَ" (أحبار 19: 18)؟ لماذا يُسمِّي الربُّ إذاً جديدًا ما هو واضحٌ أنَّه قديم؟ أم هي وصيَّةٌ جديدةٌ لأنَّ المؤمنَ يَخلَعُ الإنسانَ القديمَ ويَلبِسُ الإنسانَ الجديد؟ ليسَ كلُّ محبةٍ تجدِّدُ من يسمعُ  هذه الوصيَّةَ أو بالحريِّ من يعملُ بها، بل فقط المحبَّةُ التي ميَّزَها الرَّبُّ عن المحبَّةِ الجسديَّةِ، بقولِه: "كَمَا أحبَبْتُكُم أنَا" (يوحنا 13: 14).
    هذه المحبَّةُ تجدِّدُنا، وتجعلُنا إنسانًا جديدًا، ووَرَثَةً للعهدِ الجديدِ، ومُنشدِين نشيدًا جديدًا. هذه المحبَّة، أيّها الإخوةُ الأعزّاء، هي التي جدَّدَتْ في القديمِ الأبرارَ والآباءَ والأنبياءَ، وفي ما بعدُ الرُّسُلَ الطُّوباويِّين. وهي نفسُها التي تجدِّدُ اليومَ الشُّعوبَ، فتَجمَعُ الجنسَ البشريَّ كلَّه المنتشرَ في كافَّةِ أنحاءِ العالم، وتجعلُه شعبًا جديدًا، هو بمثابةِ الجسدِ الجديدِ لابنِ اللهِ الوحيدِ، وقد شبَّهَه سِفرُ نشيدِ الأناشيدِ بصورةِ العروسِ الجديدةِ المتقدِّمةِ نحوَ ابنِ الله الوحيدِ، قال: "مَن هَذِهِ المُشرِقَةُ الطَّالِعَةُ مِنَ البَرِّيَّةِ" (ر. نشيد 8: 5). أشرَقَتْ لأنَّها تجدَّدَتْ. وما الذي جدَّدَها سوى الوصيَّةِ الجديدة؟ 
    إنَّ الأعضاءَ في الجسدِ الواحدِ يهتمُّون بعضُهم ببعضٍ: فإنْ تألَّمَ عُضوٌ، تألَّمَتْ سائرُ الأعضاءِ معَه، وإنْ أُكرِمَ عُضوٌ فَرِحَتْ معَه سائرُ الأعضاءِ (ر. ذ قورنتس 12: 25- 26). فالكلُّ يسمعُ الوصيَّةَ ويحفظُها: "أُعطِيكُم وَصِيَّةً جَدِيدَةً: أحِبُّوا بَعضُكُم بَعضًا" (يوحنا 13: 34). ولكن أحبُّوا لا  كما يُحِبُّ المفسِدون، ولا كما يحبُّ النَّاسُ بعضُهم بعضًا حبًّا بشريًّا فقط، بل أحِبُّوا بعضُكم بعضًا لأنَّكم مثلَ الله، ولأنَّكم جميعًا أبناءُ العليِّ، لتكونوا إخوةً لابنِه الوحيد، فتُحبُّون بعضُكم بعضًا بالمحبّةِ التي أحبَّكم هو بها، ليسيرَ بكم إلى حيث تجدون كفايتَكم وحيث تُشبَعُ كلُّ رغَباتِكم في الخيرِ والصَّلاح (ر. مزمور 102: 5). إذّاك لن تبقى رغبةٌ إلَّا وتجدُ مِلئَها، عندما يكونُ الله كلَّ شيءٍ في الكلِّ (ر. ذ1 قورنتس 15: 28).
    والذي يمنحُنا هذه المحبَّةَ هو الرَّبُّ نفسُه الذي قال: "كَمَا أحبَبْتُكُم أحِبُّوا أنتُم أيضًا بَعضُكُم بَعضًا" (يوحنا 13: 34).  لهذا أحبَّنا، حتى نُحِبَّ بعضُنا بعضًا. ومنَحَنا هذه المحبَّةَ لنكونَ متَّحدِين بالمحبَّةِ المتبادَلةِ فيما بينَنا، فنرتبطَ بأعذبِ رباط، ونكونَ جسدًا لهذا الرَّأسِ الرَّفيع، ربِّنا يسوعَ المسيح.

الردة     1 يوحنا 4: 21؛ متى 22: 40


From a treatise on John by Saint Augustine, bishop (Tract. 65, 1-3: CCL 36, 490-492) The new commandment



A new commandment I give you, that you love one another. This commandment that he is giving them is a new one, the Lord Jesus tells his disciples. Yet was it not contained in the Old Law, where it is written: You shall love your neighbor as yourself? Why does the Lord call it new when it is clearly so old? Or is the commandment new because it divests us of our former selves and clothes us with the new man? Love does indeed renew the man who hears, or rather obeys its command; but only that love which Jesus distinguished from a natural love by the qualification: As I have loved you.

This is the kind of love that renews us. When we love as he loved us we become new men, heirs of the new covenant and singers of the new song. My brothers, this was the love that even in bygone days renewed the holy men, the patriarchs and prophets of old. In later times it renewed the blessed apostles, and now it is the turn of the Gentiles. From the entire human race throughout the world this love gathers together into one body a new people, to be the bride of God’s only Son. She is the bride of whom it is asked in the Song of Songs: Who is this who comes clothed in white? White indeed are her garments, for she has been made new; and the source of her renewal is none other than this new commandment.

And so all her members make each other’s welfare their common care. When one member suffers, all the members suffer with him, and if one member is glorified all the rest rejoice. They hear and obey the Lord’s words: A new commandment I give you, that you love one another; not as men love one another for their own selfish ends, nor merely on account of their common humanity, but because they are all gods and sons of the Most High. They love one another as God loves them so that they may be brothers of his only Son. He will lead them to the goal that alone will satisfy them, where all their desires will be fulfilled. For when God is all in all, there will be nothing left to desire.

This love is the gift of the Lord who said: As I have loved you, you also must love one another. His object in loving us, then, was to enable us to love each other. By loving us himself, our mighty head has linked us all together as members of his own body, bound to one another by the tender bond of love.

[AELF] Lectures du jour


Lectures de la messe

1ère lecture : « De la descendance de David, Dieu a fait sortir un sauveur : c'est Jésus » ( Ac 13, 13-25 )


Lecture du livre des Actes des Apôtres

Quittant l'île de Chypre pour l'Asie Mineure,
Paul et ceux qui l'accompagnaient s'embarquèrent à Paphos
et arrivèrent à Pergé en Pamphylie.
Mais Jean-Marc les abandonna
pour s'en retourner à Jérusalem.
Quant à eux, ils poursuivirent leur voyage au-delà de Pergé
et arrivèrent à Antioche de Pisidie.
Le jour du sabbat, ils entrèrent à la synagogue et prirent place.
Après la lecture de la Loi et des Prophètes,
les chefs de la synagogue leur envoyèrent dire :
« Frères, si vous avez une parole d'exhortation pour le peuple,
parlez. »
Paul se leva, fit un signe de la main et dit :
« Israélites, et vous aussi qui craignez Dieu, écoutez :
Le Dieu de ce peuple, le Dieu d'Israël a choisi nos pères ;
il a fait grandir son peuple pendant le séjour en Égypte
et il l'en a fait sortir à bras étendu.
Pendant une quarantaine d'années,
il les a supportés au désert
et, après avoir exterminé tour à tour sept nations au pays de Canaan,
il a partagé pour eux ce pays en héritage.
Tout cela dura environ quatre cent cinquante ans.
Ensuite, il leur a donné des juges,
jusqu'au prophète Samuel.
Puis ils demandèrent un roi,
et Dieu leur donna Saül, fils de Kish,
homme de la tribu de Benjamin,
pour quarante années.
Après l'avoir rejeté,
Dieu a, pour eux, suscité David comme roi,
et il lui a rendu ce témoignage :
J'ai trouvé David, fils de Jessé ;
c'est un homme selon mon cœur
qui réalisera toutes mes volontés.

De la descendance de David,
Dieu, selon la promesse,
a fait sortir un sauveur pour Israël :
c'est Jésus, dont Jean le Baptiste a préparé l'avènement
en proclamant avant lui un baptême de conversion
pour tout le peuple d'Israël.
Au moment d'achever sa course, Jean disait :
"Ce que vous pensez que je suis,
je ne le suis pas.
Mais le voici qui vient après moi,
et je ne suis pas digne de retirer les sandales de ses pieds." »


– Parole du Seigneur.

Psaume : ( 88 (89), 2-3, 21-22, 25.27 )


R/

Ton amour, Seigneur,
sans fin je le chante !
ou : Alléluia !

L'amour du Seigneur, sans fin je le chante ;
ta fidélité, je l'annonce d'âge en âge.
Je le dis : C'est un amour bâti pour toujours ;
ta fidélité est plus stable que les cieux.

 

« J'ai trouvé David, mon serviteur,
je l'ai sacré avec mon huile sainte ;
et ma main sera pour toujours avec lui,
mon bras fortifiera son courage.

 

« Mon amour et ma fidélité sont avec lui,
mon nom accroît sa vigueur ;
Il me dira : "Tu es mon Père,
mon Dieu, mon roc et mon salut !" »

Evangile : « Si quelqu'un reçoit celui que j'envoie, il me reçoit moi-même » ( Jn 13, 16-20 )


Acclamation :

Alléluia. Alléluia.
Jésus Christ, témoin fidèle,
premier- né d'entre les morts,
tu nous aimes, et par ton sang
tu nous délivres du péché.
Alléluia.

(cf. Ap 1, 5ab)

Évangile de Jésus Christ selon saint Jean

Après avoir lavé les pieds de ses disciples,
Jésus parla ainsi :
« Amen, amen, je vous le dis :
un serviteur n'est pas plus grand que son maître,
ni un envoyé plus grand que celui qui l'envoie.
Sachant cela, heureux êtes-vous,
si vous le faites.
Ce n'est pas de vous tous que je parle.
Moi, je sais quels sont ceux que j'ai choisis,
mais il faut que s'accomplisse l'Écriture :
Celui qui mange le pain avec moi
m'a frappé du talon.

Je vous dis ces choses dès maintenant,
avant qu'elles n'arrivent ;
ainsi, lorsqu'elles arriveront,
vous croirez que moi, JE SUIS.
Amen, amen, je vous le dis :
si quelqu'un reçoit celui que j'envoie, il me reçoit moi-même ;
et celui qui me reçoit, reçoit Celui qui m'a envoyé. »


– Acclamons la Parole de Dieu.

30 avril 2015
Jeudi, 4ème Semaine du Temps Pascal
blanc S. Pie V, pape

 

© AELF, Association Épiscopale Liturgique pour les Pays Francophones


mercredi 29 avril 2015

ABORTO: le pressioni del card. Danneels su re Baldovino | CR – Agenzia di informazione settimanale

ABORTO: le pressioni del card. Danneels su re Baldovino | CR – Agenzia di informazione settimanale

Godfried Danneels(di Cristina Siccardi) Il Cardinale Godfried Danneels, creato Cardinale nel febbraio del 1983 da Giovanni Paolo II, Primate della Chiesa belga per trent'anni, dal 1979 al 2009 e chiamato personalmente da papa Francesco come "esperto" per partecipare al Sinodo sulla famiglia nel 2014, secondo i politici Philippe Moreau (Partito Socialista) e Mark Eyskens (CVP, Partito Cristiano Democratico Fiammingo), fece pressioni su re Baldovino affinché, nel 1990, firmasse la legge di introduzione dell'aborto in Belgio. Il Cardinale Danneels è già noto ai media a causa delle sue coperture sugli scandali della pedofilia negli ultimi anni. Proprio per queste ragioni alcune testate giornalistiche chiesero che il prelato non prendesse parte al Conclave del 2005. La notizia, che il Cardinale si è rifiutato di commentare, è stata riportata in un documentario della Flemish Broadcasting Corporation VTM il 6 aprile scorso (http://nieuws.vtm.be/binnenland/135916-25-jaar-abortuswet-boudewijn-onder-druk) ed è stata rilanciata dal sito statunitense Rorate Coeli (http://rorate-caeli.blogspot.com/2015/04/cardinal-danneels-family-expert-chosen.html), nonché da Marco Tosatti de "La Stampa" (http://www.lastampa.it/2015/04/11/blogs/san-pietro-e-dintorni/danneels-baldovino-laborto-uAwBJ7jHUKH3zYxFYLNjVP/pagina.html).

A motivo delle torbide e infami storie coperte e scoperte fra il clero belga, non stupirebbe un possibile atteggiamento pro-aborto dello stesso Cardinale, la cui posizione si colloca da sempre in una linea ultraprogressista. Bisogna ricordare che il Cardinale frequentava spesso la Casa reale del Belgio, era un punto di riferimento sia per la celebrazione dei matrimoni, sia per i battesimi dei nipoti di Re Baldovino e della regina Fabiola. Oltre a tenere i riti liturgici, il Primate era invitato anche alle rispettive ed altre feste familiari. Queste frequentazioni devono aver inciso in qualche modo sulle scelte fatte dallo stesso sovrano. Di chi fu l'idea di un'abdicazione a tempo determinato, quando il Parlamento decise di legiferare in materia di aborto? Di Baldovino, del Cardinale o di entrambi? Sta di fatto che la responsabilità di quella decisione fu enorme. È vero che il sovrano cattolico sospese l'esercizio dei suoi poteri per impedimento di coscienza, ma con questo atteggiamento non arrestò quel disegno, che proseguì il suo cammino di morte. Un regnante, un uomo di governo, un uomo politico che si definisce «cattolico» può chinarsi ad una simile scelta? All'epoca Baldovino dichiarò: «È normale che io sia l'unico cittadino belga costretto ad agire contro la sua coscienza in una questione così importante? La libertà di coscienza vale per tutti, tranne che per il re?». Baldovino rifiutò sì di firmare la legge sull'aborto, ma per farlo si dimise soltanto per qualche giorno. In questo modo si comportò un po' come fece Pilato: lavò e levò le mani, dando però il tempo tecnico al Governo di promulgare quella legge.

Il caso di re Baldovino ricorda, come scrive Romano Amerio, «quello di Vittorio Emanuele II che rifiuta di ritirarsi circa la politica in materia ecclesiastica, sebbene la ritrattazione gli fosse chiesta dal confessore come condizione per assolverlo»: era il settembre del 1869, quando Vittorio Emanuele II si trovava a San Rossore in pericolo di vita. Spiegava quindi Amerio il 31 maggio 1990 per commentare la scelta di Baldovino: «Sono queste le aporie insorgenti dalla distinzione tra la persona privata e la persona pubblica. Il vero si è che l'officio adempiuto da un individuo come persona pubblica non può mai estinguere in quell'individuo l'obbligazione morale inerente a ogni individuo. Chi porta la persona pubblica è l'individuo. E se le persone, come suona il vocabolo, sono maschere sceniche, è innegabile che dietro l'una e dietro l'altra c'è un unico soggetto responsabile. Il concetto tutto moderno della irresponsabilità del sovrano costituzionale finisce con distruggere il diritto individuale» (Zibaldone, Lindau, p. 109, n. 183).

Tutti ricordano che la battaglia pro-aborto in Italia venne svolta dai radicali. Nel 1975 i mezzi di comunicazione puntarono i loro riflettori sulla questione dell'aborto dopo l'arresto del segretario del Partito Radicale Gianfranco Spadaccia, della segretaria del Centro d'informazione sulla sterilizzazione e sull'aborto (CISA) Adele Faccio e della militante Emma Bonino, per aver praticato aborti (per scopi politici), dopo essersi autodenunciati alle autorità di polizia. Ma pochi ricordano che la 194 è l'unica legge sull'aborto al mondo che porti la firma esclusivamente di uomini politici tutti cattolici. Quando venne pubblicata sulla Gazzetta Ufficiale il 22 maggio del 1978, portava in calce la firma di cinque politici della Democrazia Cristiana: il Presidente del Consiglio Giulio Andreotti, i ministri Tina Anselmi, Francesco Bonifacio, Tommaso Morlino, Filippo Maria Pandolfi. I membri dell'esecutivo dello scudo crociato avrebbero potuto dimettersi, ma rimasero al loro posto «per il bene del Paese», versando il sangue innocente di italiani mai nati, neanche resi degni di avere un nome. Il Capo dello Stato, anch'egli democristiano, Giovanni Leone, avrebbe potuto rimandare la legge 194 alle Camere per sospetta incostituzionalità, senza neppure rassegnare le dimissioni, in base all'articolo 74 della Costituzione. Invece, dopo quattro giorni, firmò. Oggi però andiamo ancora oltre, si viene a sapere che un Cardinale ha appoggiato l'aborto nel suo Paese. Nonostante tutto ciò che rappresenta Danneels, egli ha una notevole influenza nella Chiesa e raggiunge Roma molto più spesso di quando era Arcivescovo di Meichlin-Bruxelles.

Fino a quando queste «maschere sceniche» useranno Vangelo e Sacramenti per i loro disegni di legge terreni, trascurando i disegni di legge divini? Precisava il 6 ottobre 2005 al Sinodo dei Vescovi il Cardinale Lopez Trujillo, Presidente del Pontificio Consiglio per la Famiglia: «I politici e i legislatori devono sapere che, proponendo o difendendo i progetti di legge inique, hanno una grave responsabilità e devono porre rimedio al male fatto e diffuso per potere accedere alla comunione con il Signore che è via, verità e vita». Inoltre domandava: «Si può permettere l'accesso alla comunione eucaristica a coloro che negano i principi e i valori umani e cristiani? La responsabilità dei politici e legislatori è grande. Non si può separare una cosiddetta opzione personale dal compito socio-politico. Non è un problema 'privato', occorre l'accettazione del Vangelo, del Magistero e della retta ragione! Come per tutti, anche per i politici e i legislatori vale la parola di Dio: "Chiunque mangia il pane o beve il calice del Signore indegnamente (…) mangia e beve la sua condanna" (l Cor 11,27.29)».

A chi dà il giusto valore della vita, dà il giusto valore alla morte. Chi dà il giusto valore della morte, dà il giusto valore all'eternità. «Non uccidere» recita il quinto comandamento. L'aborto è morte, è un dato scientifico, è un dato del diritto naturale: una creatura annientata in sua madre. Il 10 maggio a Roma si svolgerà la Marcia internazionale per la vita: un'occasione per dimostrare che non soltanto i fautori di morte sono capaci a combattere per le loro idee. (di Cristina Siccardi)

Camp d'été : Devenir un "bon soldat du Christ Jésus" !

Camp d'été : Devenir un "bon soldat du Christ Jésus" !

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Devenir un « bon soldat du Christ Jésus » (2 Tm 2.3) !

 Régulièrement, je reçois de la part de jeunes gens, de tous horizons, catholiques ou non, baptisés ou non, la demande de savoir s'il existerait encore dans l'Église des ordres de chevalerie comme il en existait au Moyen-âge. A travers cette demande je perçois le désarroi de ces jeunes gens, désemparés face à des situations de violence qu'ils subissent, à l'école, dans la rue, leur quartier, parmi leurs relations, face à un avenir qui semble irrémédiablement livré à la barbarie. Et ils se sentent seuls pour y faire face. Seuls parce qu'ils voient bien que les institutions sont paralysées, incapables de les aider, qu'elles mentent et se mentent sur les causes réelles de la violence qu'ils subissent et de son rapport à l'islam en particulier, lequel enseigne : « Faites la guerre à ceux qui ne croient point en Allah ni au jour dernier, qui ne regardent point comme défendu ce qu'Allah et son apôtre ont défendu et à ceux d'entre les hommes des Écritures qui ne professent pas la vraie religion. Faites-leur la guerre jusqu'à ce qu'ils payent le tribut de leurs propres mains dans l'humiliation » (Coran 9.29)… 

Dans une société qui perd jusqu'aux repères les plus élémentaires, livrée au trouble du gender, face à un islam conquérant, sûr de lui, se nourrissant de haine (« Entre nous et vous, c'est l'inimitié et la haine à jamais jusqu'à ce que vous croyez en Allah, seul ! » (Coran 60.4), valorisant la violence («  (Coran 9.5) » ; « Allah a acheté aux Croyants leurs personnes et leurs biens contre le Paradis qui leur est réservé. Ils combattent au service d'Allah : ils tuent et sont tués. (Coran 9.111) »), ces jeunes gens ne connaissent souvent qu'un christianisme incertain de lui-même, dévirilisé, renégat. Cependant, par miracle, ils se rattachent, veulent se rattacher à l'identité profonde de notre peuple catholique, attendant de sa sève multiséculaire la lumière et la force dont ils ont besoin pour échapper à la situation de violence dans laquelle ils sont plongés. Jpg jeanne d arc2

Car tel est le danger auquel ils se trouvent confrontés à travers cette double tentation : soit se convertir à l'islam, passer de l'autre côté de la barrière, ne plus faire partie des "kufars", des "impurs", qu'Allah veut détruire (Coran 9.28-30), soit tomber dans la haine des musulmans, et dans les deux cas, se damner. Est-ce que je peux, chrétien, et a fortiori en tant que prêtre, me désintéresser du sort et du salut de ces jeunes gens, qu'ils soient catholiques ou non, lesquels, par un miracle de la Grâce, lancent un appel à l'Église ? Aussi, l'idée m'est-elle venue de leur offrir un camp d'été leur permettant de rencontrer un christianisme authentique, fort de la puissance du Christ mort et ressuscité, vainqueur de tout mal, vivant de la joie parfaite (Jn 15.11), à travers aussi bien des enseignements sur la chevalerie, l'histoire, la philosophie, la rhétorique, la morale, l'islam, que les arts martiaux, les jeux de rôle, la vie communautaire et la prière. Il s'agira pour chacun d'apprendre à devenir un « bon soldat du Christ Jésus » (2 Tm 2.3), à savoir résister à l'islamisation tout en devenant capable d'évangéliser en retour les musulmans. La présence de jeunes ex-musulmans devenus chrétiens sera importante pour montrer le but à atteindre.

6891ead346b9f4a2 Le camp a donc pour objectif d'enraciner de vitales habitudes qui permettront, une fois le camp terminé, de tenir et progresser dans le chemin commencé. En peu de jours, beaucoup doit être donné : l'occasion de rencontrer, connaître et grandir dans l'amour du Christ, les moyens de se forger une détermination fuyant l'oisiveté, le quiétisme, et la passivité en situation d'épreuve, par la révélation de potentialités personnelles encore inconnues (découverte ayant un formidable effet générateur), la capacité à juger rapidement d'une situation, des convictions morales et spirituelles, des pratiques quotidiennes simples, et, espérons-le, de riches rencontres.

Au départ, je pensais à un camp réservé aux jeunes gens, mais ayant reçu la demande de jeunes filles, j'ai pensé qu'il n'y avait pas de raison de les refuser, car non seulement les jeunes filles connaissent les difficultés que nous avons évoquées, mais encore parce que les chevaliers se distinguaient par leur façon de se conduire à l'égard de la gente féminine, si bien exprimée dans l'expression de « chevalier servant », et que ce camp pourrait donc être aussi l'occasion d'apprendre à cultiver non seulement les vertus propres aux chevaliers que sont la foi, l'obéissance, la chasteté, la charité exercée dans le service jusqu'au sacrifice de soi mais encore donc aussi, la courtoisie.  Chretien de troyes illustre briton riviere una lion diane de selliersAinsi, afin d'éviter la familiarité et cultiver le respect mutuel, parmi les engagements pris pour participer au camp, se trouve aussi bien celui du vouvoiement entre garçons et filles, que celui de se vêtir pudiquement. Les lieux de couchage, mais aussi les places des garçons et des filles durant les enseignements et les prières communautaires, seront séparés. Les chevaliers, pour être des soldats, étaient aussi des moines…

Le camp aura lieu du 2 au 8 août 2015 à Sées, à l'Institut de la Croix des vents, qui a la bonté de nous prêter ses locaux durant les vacances scolaires. La ponctualité, fille de l'obéissance, vertu propre aux moines et aux soldats, est requise dès la première heure, soit le 2 août à 17 h précises. A cette heure sera présenté le but et l'esprit du camp (dont on peut voir ci-après une ébauche du programme), données les différentes consignes, et une découverte des lieux. Comme nous serons dimanche, la Messe sera ensuite célébrée. Le camp se terminera le 8 août à 15 h. Il est ouvert aux jeunes gens et jeunes filles de 18 à 30 ans, munis d'une recommandation (de parents, prêtres, amis), ainsi que d'un certificat médical attestant de leur capacité à pratiquer les arts martiaux, s'ils souhaitent participer à cette activité proposée lors du camp, et de l'attestation d'une assurance en conséquence. La demande d'inscription vaut engagement à observer le règlement du camp. Une adresse : contact@islam-et-verite.com Des arrhes de 100 € seront versées à l'inscription via le compte paypal du site islam-et-verite.com. Des difficultés financières ne doivent pas être un empêchement à participer au camp. Le cas échéant, le signaler et il sera possible de bénéficier de l'aide apportée par de généreux donateurs. Je donnerai dès lors aux personnes inscrites les informations utiles au fur et à mesure que nécessaire. Comme la capacité d'accueil est limitée, seuls les premiers inscrits disposeront d'une chambre et d'un lit, tandis que les suivants seront invités à loger sous leur tente. Chacun apporte son nécessaire de toilettes et de couchage, une Bible et de quoi écrire. 

Le camp est placé sous les auspices de Notre Dame des victoires. 5 1 redim 5 c618a

Intervenants :

  • Mme Sophie AKL, ceinture noire de Karaté.
  • Le Père Louis-Marie de Blignières (o.p. Chémeré) donnera un exposé sur « Foi et Raison » et un autre sur « Paternité et virilité ».
  • M. Xavier Bourdeau, donnera une conférence sur « La guerre informatique ».
  • Anastasie Ben Brahim et Michel Diab donneront leurs témoignages d'ex-musulmans devenus catholiques.
  • M. Georges Larroque donnera un exposé sur « Les chrétiens et la guerre ».
  • Jean-François et Agnès Lozier présenteront « Le combat de la pureté ».
  • M. Gabriel Maume, instructeur de Systéma (art martial d'origine orthodoxe).
  • M. l'abbé Bernard Pellabeuf donnera les exposés : « Non-violence et légitime défense » et « La dévotion à Notre Dame », ainsi que des enseignement sur la chevalerie, notamment "L'adoubement liturgique » et « L'adoubement dans l'histoire des mentalités".
  • M. Yvon Pinson, prieur des Chevaliers de Notre Dame, présentera la chevalerie, ses origines, son épanouissement, son actualité et la nécessité d'une chevalerie pour les temps présents.
  • M. Philippe Chansay Wilmotte interviendra sur : « Le carcan juridique d'inspiration islamique en occident, et les moyens de le briser ».
  • Moi-même, je donnerai des exposés sur la Sainte-Trinité, l'Eucharistie et le Combat spirituel, ainsi qu'un enseignement quotidien sur l'islam. 

Ébauche du Règlement intérieur :

S'engager pour la durée du camp à honorer les vertus des chevaliers, telles que l'obéissance, l'esprit de sacrifice, la chasteté, la recherche de Dieu… La participation aux activités communes est obligatoire, dont la participation aux services assurés à tour de rôle. Ne jamais user de drogues, ne pas consommer d'alcool en dehors des repas. Vouvoyer les personnes de sexe opposé. Laisser téléphones portables et tablettes à la consigne.

La prière communautaire comprend la prière de l'Angélus, une heure d'oraison le matin, le chapelet et la Messe, laquelle sera célébrée selon le rite ordinaire et en latin par l'abbé Pellabeuf, selon le rite ordinaire et en français par l'abbé Pagès, et en rite dominicain par l'abbé de Blignières, et peut-être encore selon d'autres expressions liturgiques de l'unique foi catholique.

Chacun sera bien avisé de préparer le camp en lisant mon livre « Interroger l'islam ».

Loué soit « Jésus, qui nous délivre de la Colère qui vient (1 Th 1.10) » !

Sa grâce soit avec vous tous qui espèrent en Lui !

Abbé Guy Pagès

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Croix et jeunes