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jeudi 29 juin 2017

The Wanderer: San Pedro y San Pablo

The Wanderer: San Pedro y San Pablo

San Pedro y San Pablo

Probablemente, después de las fiestas del Señor y de la Santísima Virgen, sea hoy la más importante del calendario litúrgico. Se celebra no solamente a los Santos Apóstoles Pedro y Pablo sino también el triunfo de la tradición apostólica de la Iglesia.

Hemos sido edificados sobre el fundamento de los apóstoles, dice San Pablo y, de entre los Doce, Nuestro Señor eligió a Pedro para edificar sobre él su Iglesia. Y Pedro fue, y es hoy, el obispo de Roma. Sin el fundamento de la roca petrina, la Iglesia sería hoy muy distinta de como la conocemos.

Si San Pedro fue y es la garantía de que la Iglesia Romana es la verdadera Iglesia, San Pablo es la garantía de la ortodoxia de su enseñanza. Sin los escritos de San Pablo, nadie sabe en qué habría terminado la teología católica. En los primerísimos siglos de la Iglesia que, como los primeros años del niño, son fundamentales, no solamente se desarrollaba el "cristianismo paulino", sino también el gnóstico, perdido en un sinfín de fantasías y de influencias de las religiones antiguas del Medio Oriente. Además, fueron los principios de la teología incipiente de San Pablo la que permitió que los doctores y concilios, pusieran coto a las exageraciones de los seguidores de los grandes maestros de la Escuela de Alejandría. Si todo esto no hubiese sucedido, hay que decir también que la iglesia sería hoy muy distinta a como la conocemos.  

Tal como la iconografía oriental ha representado siempre a los Santos Apóstoles, unidos en el abrazo de amigos y de depositarios de la fe católica, decimos con la liturgia bizantina:


Con guirnaldas de alabanzas coronemos a los apóstoles  Pedro y Pablo, los más grandes entre los heraldos de la Palabra de Dios, distintos en sus personas pero unidos en su espíritu. Uno, el Príncipe Mayor de los apóstoles; el otro, aquél que trabajó más que el resto. Cristo Dios, que es el más misericordioso, coronó a ambos con diademas de gloria e inmortalidad.