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vendredi 14 juillet 2017

Dios creó el Infierno por amor

Dios creó el Infierno por amor

Dios creó el Infierno por amor

La Bondad de Dios

Queridos hermanos,  qué amable es la Bondad de Dios, y qué digna de ser amada con sumo amor por sí misma y por los innumerables bienes que nos comunica y por los infinitos gozos que encierra en sí y proceden de ella. La Bondad de Dios es amable por sí misma y por la infinita hermosura y perfección que tiene. Sólo Dios puede amar a su Bondad cuento puede y merece ser amada, amándola con amor infinito, complaciéndose en ella y gozándose en ella con infinito gozo. De esto hemos de alegrarnos, de que el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo llenen todo el amor que su infinita Bondad pide; y que ella sea tan infinita que ningún hombre ni ángel pueda amarla con tanto amor como ella se merece. Hemos de asombrarnos y pasmarnos de esta inmensidad, porque también es forma de amar el darnos por vencidos de que no podemos amar tanto a Dios cuanto merece ser amado.

Debemos amar la Bondad de Dios más que a nosotros mismos y más que a todas las cosas buenas de esta vida, y con el mayor amor que nos fuera posible; porque ya que no podemos amar la Bondad de Dios con el amor que se merece, justo es que la amemos con el amor que podamos. Y esto es lo que pretende Nuestro Señor cuando dice que le amemos con todo nuestro corazón, alma, virtud, fuerza; esto es, con el sumo amor que nos fuera posible, estimándole en más que todo lo creado y pueda ser creado.

El principal motivo de nuestro amor ha de ser la Bondad de Dios por sí misma, porque ella es el último fin y motivo del amor. En esta Bondad de Dios descubrimos infinitos títulos por los cuales Dios es amable y podemos amarle y debemos hacerlo. Estos títulos son cuantas son las perfecciones de Dios. Así es infinitamente amable su Sabiduría y Omnipotencia; su Inmensidad, Liberalidad y Misericordia, por la bondad y perfección en todo resplandece. No hay cosa en Dios que sea aborrecible, todas son amabilísimas. Hasta la misma Justicia divina, que castiga a los pecadores por sus pecados, es deseable y amable y digna de ser amada, porque en ella resplandece la Bondad de Dios, pues sin su Justicia no sería enteramente bueno. Así, hemos de gozar en ello, de que Dios castigue en esta vida y en la otra, y de que haya hecho el Infierno y Purgatorio, como hizo el Cielo y el Paraíso, pues todo pertenece a su entera perfección.

La existencia del Infierno.

Dios creó de la nada la naturaleza espiritual, y Ángeles innumerables para que le sirvieran y asistieran, a los que enriqueció y adornó con el don maravillo de su gracia y poder; porque diciendo la Sagrada Escritura, que el diablo no estuvo  firme en la verdad (Jn. 8, 44) es manifiesto que él y todos los demás Ángeles desertores fueron adornados con la gracia desde el principio de su creación.  Todos estos que desertaron de Dios, su Padre y Creador, fueron derribados de aquellas alturas celestiales y encerrados en  nuevo lugar para ellos creado por la omnipotencia divina, el Infierno, donde pagan las penas eternas de  su soberbia. Así escribe San Pedro (2 Pe. 2, 4): No perdonó Dios a los Ángeles que pecaron, más antes, amarrados con las cadenas del infierno, los entregó a sus tormentos, reservándolos para el juicio.

Dios lo ha creado todo por amor. Creó por amor a los Ángeles, los creó hermosos y llenos de poder y sabiduría. Lo creó todo perfecto e inigualable. Pero unos Ángeles decidieron desobedecer a Dios, decidieron ser malos, desprenderse de la belleza que Dios les había dado, decidieron ser como Dios y tener su propio reino. La Justicia de Dios los apartó de los demás, los separó del resto de los Ángeles y les dio un lugar para ellos. Dios creó el Infierno, y lo creó perfecto, como todas las obras divinas. Perfecto en el sufrimiento y alejamiento de Dios, perfecto en el odio y maldad  que se vive en él, como odio y maldad reflejaron los Ángeles caídos en su desobediencia respecto a la Omnipotencia divina.

¿Por qué permitió Dios la desobediencia? Muy poco o nada nos dice al respecto las Sagradas Escrituras, pero bien podemos aducir que para que experimentáramos las consecuencias de la libertad con que Dios nos ha creado, y lo ha creado todo. Porque Dios quiere ser amado en nuestra libertad, quiere que usemos de nuestras potencias, y de su gracia divina, para amarle sobre todas las cosas. Solamente siendo libres podremos amarle con todas nuestras fuerzas y por encima de toda otra cosa creada.

Dios creó todo por amor, creó al mismo lucifer por amor, pero él desobedeció. Creó el Infierno por amor para separar las almas buenas de las malas. Todo lo creó por amor, hasta lo que nos desagrada. Lo creó por amor para que deseáramos ir al Cielo, para desear estar con Él, y para sepamos cuál es el lugar de los réprobos que empecinadamente rechazan a Dios, porque el pecado no forma parte de la Bondad de Dios. La infinitud de Dios, en todos sus atributos,  no permite el pecado, que es en sí una limitación de la Bondad de Dios.

Dios creó un lugar de desamor, y como todo lo creado por Dios es perfectísimo, el Infierno es un perfecto lugar de desamor. Es la condenación perfecta y eterna para quienes libremente la eligen por su pecado. No sería justa la salvación del que voluntariamente rechaza a Dios y todo lo bueno creado por Dios. Lo exige la Justicia de Dios, infinitamente amable y digan de ser amada por sí misma.

El Amor infinito de Dios exige por sí mismo, para que sea verdaderamente Amor, la Justicia de Dios; porque el Amor de Dios no es arbitrario, es perfectísimo, amabilísimo y justísimo. La Bondad de Dios encierra en sí todos los atributos divinos, todos son amables y dignos de ser amados; como todo lo que crea la Bondad de Dios es digno de ser amado. ¿Es digno de ser amado el Infierno? Es digno de ser amada la Justicia  que decidió crear el Infierno. Porque fue creado por Amor; la Bondad de Dios, que encierra en sí la Justicia divina, creó el Infierno.

Ave María Purísima.

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa

Padre Juan Manuel Rodríguez de la Rosa. Nació en Palamós (Gerona) en 1956, y se ordenó sacerdote en 12 de octubre del 2007 en la catedral de Getafe. Es licenciado en Estudios Eclesiásticos y en Derecho Canónico. Preside una Asociación privada de fieles de vida de oración contemplativa. En la actualidad es capellán de una residencia de ancianos de Madrid. Es autor del vídeo "Mysterium Fidei" sobre la Misa tradicional.