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lundi 22 octobre 2018

Estafados

http://caminante-wanderer.blogspot.com/2018/10/estafados.html?m=1

The Wanderer: Estafados

Los papas del último milenio
Durante 958 años la Iglesia tuvo 123 papas, de los cuales solamente 3 fueron canonizados. Y si incluimos también a los beatificados, suman 9. 
Durante los últimos 50 años, la Iglesia tuvo 4 papas (y dos aún vivos), 3 de los cuales fueron canonizado y la totalidad de ellos, si incluimos también la proclamación de la heroicidad de las virtudes de Juan Pablo I. Por tanto, 
a. Durante el último milenio -hasta 1958-, la Iglesia canonizó al 2,4% de los papas.
b. En los últimos cincuenta años -a partir del Concilio Vaticano II- la Iglesia canonizó al 75% de los papas.
c. En el último milenio, la Iglesia tuvo 1 papa canonizado cada 41 papas no canonizados. En los últimos cincuenta años, la Iglesia tiene casi todos sus papas canonizados.
Frente a estas cifras debemos concluir que:
1. Antes del Vaticano II, los papas eran grandes pecadores, o bien, los cardenales elegieron para el pontificado a los peores de entre ellos, salvo tres excepciones. En cambio, después del Vaticano II, los papas son grandes santos, o bien, los cardenales eligen invariablemente a los más virtuosos de entre ellos para el pontificado. Todo esto indica que el Espíritu Santo estuvo dormido durante la enorme mayoría de los cónclaves del primer milenio, y se despertó repentinamente con las aires primaverales del Vaticano II, iluminando a los cardenales para elegir a la persona más santa y adecuado para ocupar la sede petrina.
2. La Iglesia durante el primer milenio fue sumamente cuidadosa en los procesos de canonización y fue reacia a canonizar a los papas. Y, cuando lo hacía, se tomaba mucho tiempo para estudiar el caso. El promedio de duración de los procesos canónicos en ese periodo es de 318 años. En cambio, después del Vaticano II, el promedio desciende a 46 años. Y frente a esto se abren dos posibilidades: o bien la santidad de los últimos tres pontífices era aplastante, evidente y prodigiosa y los milagros que obraron fueron abundantes y portentosos, y por ese motivo, los procesos canónicos se agilizaron extraordinariamente, o bien los procesos canónicos de los últimos años se han aguado y aligerado de modo tal que terminan siendo no más que una pantomima a la que ya nadie brinda importancia.
3. Pareciera, entonces, que aquí hay algo que no funciona. O bien la cuestión de la santidad y las canonización no es más que un cuento que inventaron los curas para imponer paradigmas a la sociedad y poder dominarla a través de ellos, y para recaudar cuantiosas limosnas en los santuarios que erigían a cada santo, o bien los dos últimos papas -Benedicto XVI y Francisco-, son dos tunantes que por presión o convicción proclamaron santos a sus predecesores inmediatos a fin de canonizar la nueva imagen de la Iglesia nacida luego del Vaticano II y preparar su futura canonización.
4. Cualquiera sea la opción que tomemos de las planteadas en la última conclusión, pareciera que a los laicos nos están tomando por estúpidos o nos están timando. Hace unos meses caímos en la cuenta que la cuestión del celibato sacerdotal, sobre todo en las más altas esferas jerárquicas, en muchos casos era un timo. Y ahora nos estamos dando cuenta que las canonización y la santidad de los canonizados son también una estafa. ¿Hasta dónde quieren probar nuestra fe? ¿Hasta dónde cree esta gente que se ha apoderado de la Iglesia que los soportaremos a ellos, o soportaremos que continúen desfigurando a la es Esposa del Cordero Inmaculado?
Como dice la sabiduría popular, no hay que tirar tanto de la cuerda porque en un punto se corta, y nadie sabe lo que puede ocurrir en ese caso.


Update: La foto que está recorriendo en país en estas horas -la de los obispos que celebraron una misa en el santuario de Luján para la cúpula de la corrupción en Argentina- muestra con solo ver los rostros quiénes son los personajes que hoy se han asediado hoy en la Iglesia.  
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Ver "LA ETERNIDAD: ¡SIEMPRE Y JAMÁS! por Agnus Dei Prod"

Ver "Syllabus : socialisme, communisme, sociétés secrètes,..."

Ver "EL PECADO DE LA GULA por Eudaldo Forment"

Burke: "En la Iglesia hay quien busca una coexistencia fatal con la cultura"

https://infovaticana.com/2018/10/22/burke-en-la-iglesia-hay-quien-busca-una-coexistencia-fatal-con-la-cultura/

Burke: "En la Iglesia hay quien busca una coexistencia fatal con la cultura"
por INFOVATICANA | 22 octubre, 2018

Marco Tosatti

Esta mañana, hacia las 9, he entrado por casualidad en la iglesia de la Santísima Trinidad de los Peregrinos, cerca de Campo de' Fiori, y he visto una iglesia llena de gente y, en el altar, al cardenal Raymond Leo Burke. En su homilía el purpurado ha citado varias veces a un religioso, Dom Prosper Guèranger, un benedictino francés del siglo XIX, abad de Solesmes.

El cardenal Burke ha aludido al Sínodo de los Jóvenes que se está desarrollando en Roma. Nos hemos ocupado poco del Sínodo, lo haremos en las próximas horas; la impresión es que se trata de uno de los sínodos -y de los eventos eclesiales-, más manipulados y dirigidos por una dirección superior de los últimos decenios. Empezando por la "mano" misteriosa que ha introducido el tema LGBT en el Sínodo mismo, sin que nadie hubiera hablado de ello en la fase preparatoria, obligando al secretario, el cardenal Baldisseri, a parecer un tonto, o a mentir. Una mano más hábil de las que, según algunos, aletean en el Consejo de Ministros, y de la que se ha aprovechado inmediatamente el cardenal Cupich (que no ha sido votado por los obispos americanos, sino que ha sido invitado, a pesar de su vinculación con McCarrick –o, tal vez, precisamente por ella-, por el Pontífice reinante) para hacer sus declaraciones inclusivas, activas y pasivas, de los días pasados.

En la homilía, el cardenal Burke ha dicho: "Nos hemos reunido, en los últimos días, para reflexionar sobre el enorme desafío al que se enfrentan los jóvenes y los jóvenes adultos que viven en la sociedad contemporánea, que es, de muchas maneras, rebelde a Dios y a Su plan para nuestra felicidadAl mismo tiempo, hay quienes dentro de la Iglesia ponen en riesgo la verdad de la doctrina y de la vida moral para alcanzar una coexistencia fatal con una cultura profundamente secularizadaHay algunos, dentro de la Iglesia, a los que les gustaría hacernos creer que la vida del Espíritu Santo dentro de nosotros indica un ideal que no todos pueden alcanzar, y no reconocen que el mismo Espíritu Santo nos da la fuerza de la vida divina, para que así la persona más débil pueda ser capaz de vivir una vida heroicamente cristiana. Dom Prosper Guèranger describe una situación de la Iglesia de su tiempo que se parece de manera notable a nuestra situación. Escribe: 'Hoy, al haber retomado el error, con la connivencia de los bautizados, sus supuestos derechos, la caridad de muchos ha disminuido rápidamente y la noche se extiende de nuevo sobre un mundo frío y que agoniza'. En la Iglesia de hoy, muchos, movidos por las emociones y el sentimentalismo,  confunden el amor hacia el pecador con la permisividad, o incluso con la aprobación del pecadoEn verdad, como demostró Cristo muy claramente en el Evangelio, y como enseña san Agustín, tenemos que amar al pecador pero, al mismo tiempo, debemos odiar el pecado".

Es muy interesante y de gran actualidad otra cita del abad Guèranger, que demuestra claramente que el proceso que estamos viviendo tiene raíces lejanas y profundas. Hablando de la caridad y de la atención que hay que tener por la verdad, escribe: "Su cristianismo se reduce a creer lo menos posible, a declarar inoportunas nuevas definiciones, a limitar de manera presuntuosa el horizonte sobrenatural por respeto al errorDicen que la caridad es la reina de las virtudes y por ella utilizan tal vez incluso la mentira; reconocer al error los derechos que tiene la verdad es, para ellos, la última palabra de la civilización cristiana, que se apoya en el amor… no es un acto de amor poner al mismo nivel el objeto amado y su enemigo mortal", es decir, Dios y la mentira.

El cardenal Raymond Leo Burke es uno de los firmantes de los "Dubia", las peticiones de aclaración sobre algunos pasajes de la exhortación apostólica Amoris Laetitia, a la que el Pontífice, a dos años de la carta, aún no ha dado respuesta.

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vendredi 19 octobre 2018

La lettre du cardinal Ouellet confirme le témoignage de Mgr Vigano

https://www.lesalonbeige.fr/la-lettre-du-cardinal-ouellet-confirme-le-temoignage-de-mgr-vigano/

Monsignor Viganò: "Ecco come rispondo al cardinale Ouellet. E' il momento di uscire allo scoperto" – Aldo Maria Valli
19Ott

Monsignor Viganò: "Ecco come rispondo al cardinale Ouellet. E' il momento di uscire allo scoperto"

"Testimoniare la corruzione nella gerarchia della Chiesa cattolica è stata per me una decisione dolorosa, e lo è ancora. Ma sono un anziano, uno che sa che presto dovrà rendere conto al Giudice delle proprie azioni e omissioni, che teme Colui che può gettare corpo e anima nell'inferno".
Scrive così monsignor Carlo Maria Viganò nella nuova testimonianza che mi ha fatto pervenire dal luogo segreto in cui si trova.
"Ho parlato – precisa l'ex nunzio negli Usa – nella piena consapevolezza che la mia testimonianza avrebbe provocato allarme e sgomento in molte persone eminenti: ecclesiastici, confratelli vescovi, colleghi con cui ho lavorato e pregato. Sapevo che molti si sarebbero sentiti feriti e traditi. Ho previsto che alcuni a loro volta mi avrebbero accusato e avrebbero messo in discussione le mie intenzioni. E, cosa più dolorosa di tutte, sapevo che molti fedeli innocenti sarebbero stati confusi e sconcertati dallo spettacolo di un vescovo che accusa confratelli e superiori di misfatti, peccati sessuali e di grave negligenza verso il loro dovere. Eppure credo che il mio continuo silenzio avrebbe messo in pericolo molte anime, e avrebbe certamente condannato la mia".
Nel nuovo documento monsignor Viganò fa il punto delle osservazioni da lui mosse, e che non hanno ancora ricevuto risposta. Scrive: "Ho invocato Dio come testimone della verità di queste mie affermazioni, e nessuna di esse è stata smentita".
Viganò risponde inoltre, punto per punto, al cardinale Ouellet, autore di una dura reprimenda nei confronti dell'arcivescovo: "Il cardinale Ouellet ha scritto rimproverandomi per la mia temerarietà nell'aver rotto il silenzio e mosso accuse gravi contro i miei confratelli e superiori, ma in verità il suo rimprovero mi conferma nella mia decisione e, anzi, conferma le mie affermazioni, una ad una ed in toto".
Proprio in questi giorni esce il mio piccolo libro Il caso Viganò(https://www.aldomariavalli.it/book/il-caso-vigano/) nel quale ripropongo gli articoli apparsi nel mio blog Duc in altum dal momento in cui il monsignore mi affidò il suo primo memoriale e io decisi di renderlo noto. Ovviamente nel libro non c'è quest'ultimo documento, che mi è appena pervenuto. Credo comunque che la lettura dei testi precedenti e di quello che reca la data di oggi, 19 ottobre 2018, memoria dei martiri dell'America settentrionale, consenta al lettore di farsi un'idea esaustiva su una situazione rispetto alla quale nessun battezzato e nessuna persona di buona volontà può voltare lo sguardo da un'altra parte.
Scrive monsignor Viganò al termine del suo documento: "Desidero ripetere il mio appello ai miei confratelli vescovi e sacerdoti che sanno che le mie affermazioni sono vere e che sono in condizione di poterlo testimoniare, o che hanno accesso ai documenti che possono risolvere questa situazione al di là di ogni dubbio. Anche voi siete di fronte ad una scelta. Potete scegliere di ritirarvi dalla battaglia, continuare nella cospirazione del silenzio e distogliere lo sguardo dall'avanzare della corruzione. Potete inventare scuse, compromessi e giustificazioni che rimandano il giorno della resa dei conti. Potete consolarvi con la doppiezza e l'illusione che sarà più facile dire la verità domani e poi ancora il giorno dopo. Oppure potete scegliere di parlare. Fidatevi di Colui che ci ha detto 'la verità vi renderà liberi'. Non dico che sarà facile decidere tra il silenzio e il parlare. Vi esorto a considerare quale scelta sul letto di morte e davanti al giusto Giudice non avrete a pentirvi di aver preso".
Aldo Maria Valli
*****
Nella Memoria dei Martiri dell'America Settentrionale
Testimoniare la corruzione nella gerarchia della Chiesa cattolica è stata per me una decisione dolorosa, e lo è ancora. Ma sono un anziano, uno che sa che presto dovrà rendere conto al Giudice delle proprie azioni e omissioni, che teme Colui che può gettare corpo e anima nell'inferno. Giudice, che pur nella sua infinita misericordia "renderà a ciascuno secondo i meriti il premio o la pena eterna" (Atto di fede). Anticipando la terribile domanda di quel Giudice: "Come hai potuto, tu che eri a conoscenza della verità, rimanere in silenzio in mezzo a tanta falsità e depravazione?" Quale risposta potrei dare?
Ho parlato nella piena consapevolezza che la mia testimonianza avrebbe provocato allarme e sgomento in molte persone eminenti: ecclesiastici, confratelli vescovi, colleghi con cui ho lavorato e pregato. Sapevo che molti si sarebbero sentiti feriti e traditi. Ho previsto che alcuni a loro volta mi avrebbero accusato e avrebbero messo in discussione le mie intenzioni. E, cosa più dolorosa di tutte, sapevo che molti fedeli innocenti sarebbero stati confusi e sconcertati dallo spettacolo di un vescovo che accusa confratelli e superiori di misfatti, peccati sessuali e di grave negligenza verso il loro dovere. Eppure credo che il mio continuo silenzio avrebbe messo in pericolo molte anime, e avrebbe certamente condannato la mia. Pur avendo riportato più volte ai miei superiori, e persino al papa, le aberranti azioni di McCarrick, avrei potuto denunciare prima pubblicamente le verità di cui ero a conoscenza. Se c'è qualche mia responsabilità in questo ritardo me ne pento. Esso è dovuto alla gravità della decisione che stavo per prendere ed al lungo travaglio della mia coscienza.
Sono stato accusato di aver creato con la mia testimonianza confusione e divisione nella Chiesa. Quest'affermazione può essere credibile solo per coloro che ritengono che tale confusione e divisione fossero irrilevanti prima dell'agosto 2018. Qualsiasi osservatore spassionato, però, avrebbe già potuto ben vedere la prolungata e significativa presenza di entrambe, cosa inevitabile quando il successore di Pietro rinuncia ad esercitare la sua missione principale, che è quella di confermare i fratelli nella fede e nella sana dottrina morale. Quando poi con messaggi contraddittori o dichiarazioni ambigue inasprisce la crisi, la confusione si aggrava.
Quindi ho parlato. Perché è la cospirazione del silenzio che ha causato e continua a causare enorme danno alla Chiesa, a tante anime innocenti, a giovani vocazioni sacerdotali, ai fedeli in generale. In merito a questa mia decisione, che ho preso in coscienza davanti a Dio, accetto volentieri ogni correzione fraterna, consiglio, raccomandazione ed invito a progredire nella mia vita di fede e di amore a Cristo, alla Chiesa e al papa.
Permettetemi di ricordarvi di nuovo i punti principali della mia testimonianza.
• Nel novembre 2000 il nunzio negli Stati Uniti l'arcivescovo Montalvo informò la Santa Sede del comportamento omosessuale del cardinale McCarrick con seminaristi e sacerdoti.
• Nel dicembre 2006 il nuovo nunzio, arcivescovo Pietro Sambi, informò la Santa Sede del comportamento omosessuale del cardinale McCarrick con un altro prete.
• Nel dicembre 2006, anch'io scrissi un Appunto al cardinale Segretario di Stato Bertone, che consegnai personalmente al Sostituto per gli Affari Generali, Arcivescovo Leonardo Sandri, chiedendo al papa di prendere misure disciplinari straordinarie contro McCarrick per prevenire futuri crimini e scandali. Questo Appunto non ebbe risposta.
• Nell'aprile 2008 una lettera aperta a Papa Benedetto da parte di Richard Sipe fu trasmessa dal Prefetto del Congregazione per la Dottrina della Fede, Cardinale Levada, al Segretario di Stato, Cardinale Bertone, che conteneva ulteriori accuse a McCarrick di andare a letto con seminaristi e sacerdoti. Mi fu consegnata un mese dopo, e nel maggio 2008 io stesso presentai un secondo Appunto all'allora Sostituto per gli Affari Generali, Arcivescovo Fernando Filoni, riferendo le accuse contro McCarrick e chiedendo sanzioni contro di lui. Anche questo secondo mio Appunto non ebbe risposta.
• Nel 2009 o nel 2010 seppi dal Cardinale Re, Prefetto della Congregazione per i Vescovi, che papa Benedetto aveva ordinato a McCarrick di cessare il ministero pubblico e iniziare una vita di preghiera e penitenza. Il nunzio Sambi comunicò gli ordini del papa a McCarrick alzando la voce tanto che fu sentita nei corridoi della nunziatura.
• Nel novembre 2011 il Cardinale Ouellet, nuovo prefetto della Congregazione per i Vescovi, riconfermò a me, nuovo nunzio negli Stati Uniti, le restrizioni disposte dal papa a McCarrick, e io stesso le comunicai a McCarrick faccia a faccia.
• Il 21 giugno 2013, verso la fine di un incontro ufficiale dei nunzi in Vaticano, papa Francesco mi rivolse parole di rimprovero e difficile interpretazione sull'episcopato americano.
• Il 23 giugno 2013, incontrai papa Francesco di persona in udienza privata nel suo appartamento per avere chiarimenti, e il papa mi chiese: "Il cardinale McCarrick, com'è?", parole che io posso solo interpretare come una falsa curiosità per scoprire se fossi alleato o meno di McCarrick. Gli dissi che McCarrick aveva sessualmente corrotto generazioni di preti e seminaristi, e che papa Benedetto gli aveva ordinato di dedicarsi unicamente ad una vita di preghiera e penitenza.
• McCarrick continuò invece a godere di una speciale considerazione da parte di papa Francesco, il quale anzi gli affidò nuove importanti responsabilità e missioni.
• McCarrick faceva parte di una rete di vescovi favorevoli all'omosessualità che godendo del favore di papa Francesco hanno promosso nomine episcopali per proteggersi dalla giustizia e rafforzare l'omosessualità nella gerarchia e nella Chiesa in generale.
• Lo stesso papa Francesco sembra o essere connivente con il diffondersi di questa corruzione o, consapevole di quello che fa, è gravemente responsabile perché non si oppone ad essa e non cerca di sradicarla.
Ho invocato Dio come testimone della verità di queste mie affermazioni, e nessuna di esse è stata smentita. Il cardinale Ouellet ha scritto rimproverandomi per la mia temerarietà nell'aver rotto il silenzio e mosso accuse gravi contro i miei confratelli e superiori, ma in verità il suo rimprovero mi conferma nella mia decisione e, anzi, conferma le mie affermazioni, una ad una ed in toto.
• Il Card. Ouellet ammette di avermi parlato della situazione di McCarrick prima che partissi per Washington per iniziare il mio incarico di nunzio.
• Il Card. Ouellet ammette di avermi comunicato per iscritto condizioni e restrizioni imposte a McCarrick da papa Benedetto.
• Il Card. Ouellet ammette che queste restrizioni vietavano a McCarrick di viaggiare e di apparire in pubblico.
• Il Card. Ouellet ammette che la Congregazione per i Vescovi, per iscritto, prima attraverso il nunzio Sambi e poi ancora attraverso di me, ordinò a McCarrick di condurre una vita di preghiera e penitenza.
Il Card. Ouellet che cosa contesta?
• Il Card. Ouellet contesta la possibilità che papa Francesco abbia potuto ricordarsi importanti informazioni su McCarrick in un giorno in cui aveva incontrato decine di nunzi e avendo dato a ciascuno solo pochi attimi di conversazione. Ma non è quello che io ho testimoniato. Io ho testimoniato che, in un secondo incontro privato, ho informato il papa, rispondendo ad una sua domanda su Theodore McCarrick, allora cardinale arcivescovo emerito di Washington, figura preminente nella Chiesa degli Stati Uniti, dicendo al papa che McCarrick aveva sessualmente corrotto i suoi stessi seminaristi e sacerdoti.
• Il Card. Ouellet contesta l'esistenza nei suoi archivi di lettere firmate da papa Benedetto XVI o da papa Francesco riguardo alle sanzioni su McCarrick. Ma non è quello che io ho testimoniato. Io ho testimoniato che aveva nei suoi archivi documenti chiave – indipendentemente dalla provenienza – che incriminano McCarrick e relativi ai provvedimenti presi nei suoi confronti, ed altre prove del cover-up riguardo alla sua situazione. E lo confermo ancora.
• Il Card. Ouellet contesta l'esistenza negli archivi del suo predecessore, il cardinale Re, di "appunti di udienze" che imponevano a McCarrick le restrizioni citate. Ma non è quello che io ho testimoniato. Io ho testimoniato che ci sono altri documenti: per esempio, una nota del Card. Re non ex-Audientia SS.mi, oppure a firma del Segretario di Stato o del Sostituto.
• Il Card. Ouellet contesta che è falso presentare le misure prese nei confronti di McCarrick come "sanzioni" decretate da papa Benedetto e annullate da papa Francesco. Vero. Non erano tecnicamente "sanzioni", erano provvedimenti, "condizioni e restrizioni". Disquisire se erano sanzioni o provvedimenti o che altro è puro legalismo. Sotto il profilo pastorale è esattamente la stessa cosa.
In breve, il cardinale Ouellet ammette le importanti affermazioni che ho fatto e faccio, e contesta le affermazioni che non faccio e non ho mai fatto.
C'è un punto su cui devo assolutamente smentire quanto il Cardinal Ouellet scrive. Il cardinale afferma che la Santa Sede era a conoscenza solo di semplici "voci", non sufficienti per poter prendere misure disciplinari contro McCarrick. Io affermo invece che la Santa Sede era a conoscenza di una molteplicità di fatti concreti ed in possesso di comprovanti documenti, e che nonostante ciò le persone responsabili hanno preferito non intervenire o è stato loro impedito di farlo. I risarcimenti alle vittime degli abusi sessuali di McCarrick dell'arcidiocesi di Newark e della diocesi di Metuchen, le lettere di P. Ramsey, dei nunzi Montalvo nel 2000 e Sambi nel 2006, del Dott. Sipe nel 2008, i miei due Appunti al riguardo ai superiori della Segreteria di Stato che descrivevano nei dettagli le accuse concrete contro McCarrick, sono solo voci? Sono corrispondenza ufficiale, non pettegolezzi da sacrestia. I delitti denunciati erano gravissimi, vi erano anche quelli dell'assoluzione di complici in atti turpi, con successiva celebrazione sacrilega della Messa. Questi documenti specificano l'identità dei perpetratori, quella dei loro protettori e la sequenza cronologica dei fatti. Sono custoditi negli archivi appropriati; non è necessaria alcuna indagine straordinaria per recuperarli.
Nelle accuse fatte pubblicamente contro di me ho notato due omissioni, due silenzi drammatici. Il primo silenzio è sulle vittime. Il secondo è sulla causa principale di tante vittime, cioè sul ruolo dell'omosessualità nella corruzione del sacerdozio e della gerarchia. Per quanto riguarda il primo silenzio, è sconvolgente che, in mezzo a tanti scandali e indignazione, si abbia così poca considerazione per coloro che sono state vittime di predatori sessuali da parte di chi era stato ordinato ministro del Vangelo. Non si tratta di regolare i conti o di questioni di carriere ecclesiastiche. Non è una questione di politica. Non è una questione di come gli storici della chiesa possano valutare questo o quel papato. Si tratta di anime! Molte anime sono state messe e sono ancora in pericolo per la loro salvezza eterna.
Per quanto riguarda il secondo silenzio, questa gravissima crisi non può essere correttamente affrontata e risolta fintanto che non chiamiamo le cose con il loro vero nome. Questa è una crisi dovuta alla piaga dell'omosessualità, in coloro che la praticano, nelle sue mozioni, nella sua resistenza ad essere corretta. Non è un'esagerazione dire che l'omosessualità è diventata una piaga nel clero e che può essere debellata solo con armi spirituali. È un'ipocrisia enorme deprecare l'abuso, dire di piangere per le vittime, e però rifiutare di denunciare la causa principale di tanti abusi sessuali: l'omosessualità. È un'ipocrisia rifiutarsi di ammettere che questa piaga è dovuta ad una grave crisi nella vita spirituale del clero e non ricorrere ai mezzi per porvi rimedio.
Esistono senza dubbio nel clero violazioni sessuali anche con le donne e, anche queste creano grave danno alle anime di coloro che le praticano, alla Chiesa e alle anime di coloro che corrompono. Ma queste infedeltà al celibato sacerdotale sono solitamente limitate agli individui immediatamente coinvolti; non tendono di per sé a promuovere, a diffondere simili comportamenti, a coprire simili misfatti; mentre schiaccianti sono le prove di come la piaga dell'omosessualità sia endemica, si diffonda per contagio, con radici profonde difficili da sradicare.
È accertato che i predatori omosessuali sfruttano il loro privilegio clericale a loro vantaggio. Ma rivendicare la crisi stessa come clericalismo è puro sofisma. È fingere che un mezzo, uno strumento, sia in realtà la causa principale.
La denuncia della corruzione omosessuale, e della viltà morale che le permette di crescere, non incontra consensi e solidarietà ai nostri giorni, purtroppo nemmeno nelle più alte sfere della Chiesa. Non mi sorprende che nel richiamare l'attenzione su queste piaghe, io sia accusato di slealtà verso il Santo Padre e di fomentare una ribellione aperta e scandalosa Ma la ribellione implicherebbe spingere gli altri a rovesciare il papato. Io non sto esortando a nulla del genere. Prego ogni giorno per papa Francesco più di quanto abbia mai fatto per gli altri papi. Chiedo, anzi scongiuro ardentemente, che il Santo Padre faccia fronte agli impegni che ha assunto. Accettando di essere il successore di Pietro, ha preso su di sé la missione di confermare i suoi fratelli e la responsabilità di guidare tutte le anime nella sequela di Cristo, nel combattimento spirituale, per la via della croce. Ammetta i suoi errori, si penta, dimostri di voler seguire il mandato dato a Pietro e, una volta ravvedutosi, confermi i suoi fratelli (Luca 22,32).
Concludendo, desidero ripetere il mio appello ai miei confratelli vescovi e sacerdoti che sanno che le mie affermazioni sono vere e che sono in condizione di poterlo testimoniare, o che hanno accesso ai documenti che possono risolvere questa situazione al di là di ogni dubbio. Anche voi siete di fronte ad una scelta. Potete scegliere di ritirarvi dalla battaglia, continuare nella cospirazione del silenzio e distogliere lo sguardo dall'avanzare della corruzione. Potete inventare scuse, compromessi e giustificazioni che rimandano il giorno della resa dei conti. Potete consolarvi con la doppiezza e l'illusione che sarà più facile dire la verità domani e poi ancora il giorno dopo.
Oppure potete scegliere di parlare. Fidatevi di Colui che ci ha detto "la verità vi renderà liberi". Non dico che sarà facile decidere tra il silenzio e il parlare. Vi esorto a considerare quale scelta sul letto di morte e davanti al giusto Giudice non avrete a pentirvi di aver preso.
+ Carlo Maria Viganò Arcivescovo tit. di Ulpiana Nunzio Apostolico 19 ottobre 2018
Memoria dei Martiri dell'America Settentrionale

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Monsignor Viganò: “Ecco come rispondo al cardinale Ouellet. E’ il momento di uscire allo scoperto”

https://www.aldomariavalli.it/2018/10/19/monsignor-vigano-ecco-come-rispondo-al-cardinale-oullet-e-il-momento-di-uscire-allo-scoperto/

Monsignor Viganò: "Ecco come rispondo al cardinale Ouellet. E' il momento di uscire allo scoperto" – Aldo Maria Valli
19Ott

Monsignor Viganò: "Ecco come rispondo al cardinale Ouellet. E' il momento di uscire allo scoperto"

"Testimoniare la corruzione nella gerarchia della Chiesa cattolica è stata per me una decisione dolorosa, e lo è ancora. Ma sono un anziano, uno che sa che presto dovrà rendere conto al Giudice delle proprie azioni e omissioni, che teme Colui che può gettare corpo e anima nell'inferno".
Scrive così monsignor Carlo Maria Viganò nella nuova testimonianza che mi ha fatto pervenire dal luogo segreto in cui si trova.
"Ho parlato – precisa l'ex nunzio negli Usa – nella piena consapevolezza che la mia testimonianza avrebbe provocato allarme e sgomento in molte persone eminenti: ecclesiastici, confratelli vescovi, colleghi con cui ho lavorato e pregato. Sapevo che molti si sarebbero sentiti feriti e traditi. Ho previsto che alcuni a loro volta mi avrebbero accusato e avrebbero messo in discussione le mie intenzioni. E, cosa più dolorosa di tutte, sapevo che molti fedeli innocenti sarebbero stati confusi e sconcertati dallo spettacolo di un vescovo che accusa confratelli e superiori di misfatti, peccati sessuali e di grave negligenza verso il loro dovere. Eppure credo che il mio continuo silenzio avrebbe messo in pericolo molte anime, e avrebbe certamente condannato la mia".
Nel nuovo documento monsignor Viganò fa il punto delle osservazioni da lui mosse, e che non hanno ancora ricevuto risposta. Scrive: "Ho invocato Dio come testimone della verità di queste mie affermazioni, e nessuna di esse è stata smentita".
Viganò risponde inoltre, punto per punto, al cardinale Ouellet, autore di una dura reprimenda nei confronti dell'arcivescovo: "Il cardinale Ouellet ha scritto rimproverandomi per la mia temerarietà nell'aver rotto il silenzio e mosso accuse gravi contro i miei confratelli e superiori, ma in verità il suo rimprovero mi conferma nella mia decisione e, anzi, conferma le mie affermazioni, una ad una ed in toto".
Proprio in questi giorni esce il mio piccolo libro Il caso Viganò(https://www.aldomariavalli.it/book/il-caso-vigano/) nel quale ripropongo gli articoli apparsi nel mio blog Duc in altum dal momento in cui il monsignore mi affidò il suo primo memoriale e io decisi di renderlo noto. Ovviamente nel libro non c'è quest'ultimo documento, che mi è appena pervenuto. Credo comunque che la lettura dei testi precedenti e di quello che reca la data di oggi, 19 ottobre 2018, memoria dei martiri dell'America settentrionale, consenta al lettore di farsi un'idea esaustiva su una situazione rispetto alla quale nessun battezzato e nessuna persona di buona volontà può voltare lo sguardo da un'altra parte.
Scrive monsignor Viganò al termine del suo documento: "Desidero ripetere il mio appello ai miei confratelli vescovi e sacerdoti che sanno che le mie affermazioni sono vere e che sono in condizione di poterlo testimoniare, o che hanno accesso ai documenti che possono risolvere questa situazione al di là di ogni dubbio. Anche voi siete di fronte ad una scelta. Potete scegliere di ritirarvi dalla battaglia, continuare nella cospirazione del silenzio e distogliere lo sguardo dall'avanzare della corruzione. Potete inventare scuse, compromessi e giustificazioni che rimandano il giorno della resa dei conti. Potete consolarvi con la doppiezza e l'illusione che sarà più facile dire la verità domani e poi ancora il giorno dopo. Oppure potete scegliere di parlare. Fidatevi di Colui che ci ha detto 'la verità vi renderà liberi'. Non dico che sarà facile decidere tra il silenzio e il parlare. Vi esorto a considerare quale scelta sul letto di morte e davanti al giusto Giudice non avrete a pentirvi di aver preso".
Aldo Maria Valli
*****
Nella Memoria dei Martiri dell'America Settentrionale
Testimoniare la corruzione nella gerarchia della Chiesa cattolica è stata per me una decisione dolorosa, e lo è ancora. Ma sono un anziano, uno che sa che presto dovrà rendere conto al Giudice delle proprie azioni e omissioni, che teme Colui che può gettare corpo e anima nell'inferno. Giudice, che pur nella sua infinita misericordia "renderà a ciascuno secondo i meriti il premio o la pena eterna" (Atto di fede). Anticipando la terribile domanda di quel Giudice: "Come hai potuto, tu che eri a conoscenza della verità, rimanere in silenzio in mezzo a tanta falsità e depravazione?" Quale risposta potrei dare?
Ho parlato nella piena consapevolezza che la mia testimonianza avrebbe provocato allarme e sgomento in molte persone eminenti: ecclesiastici, confratelli vescovi, colleghi con cui ho lavorato e pregato. Sapevo che molti si sarebbero sentiti feriti e traditi. Ho previsto che alcuni a loro volta mi avrebbero accusato e avrebbero messo in discussione le mie intenzioni. E, cosa più dolorosa di tutte, sapevo che molti fedeli innocenti sarebbero stati confusi e sconcertati dallo spettacolo di un vescovo che accusa confratelli e superiori di misfatti, peccati sessuali e di grave negligenza verso il loro dovere. Eppure credo che il mio continuo silenzio avrebbe messo in pericolo molte anime, e avrebbe certamente condannato la mia. Pur avendo riportato più volte ai miei superiori, e persino al papa, le aberranti azioni di McCarrick, avrei potuto denunciare prima pubblicamente le verità di cui ero a conoscenza. Se c'è qualche mia responsabilità in questo ritardo me ne pento. Esso è dovuto alla gravità della decisione che stavo per prendere ed al lungo travaglio della mia coscienza.
Sono stato accusato di aver creato con la mia testimonianza confusione e divisione nella Chiesa. Quest'affermazione può essere credibile solo per coloro che ritengono che tale confusione e divisione fossero irrilevanti prima dell'agosto 2018. Qualsiasi osservatore spassionato, però, avrebbe già potuto ben vedere la prolungata e significativa presenza di entrambe, cosa inevitabile quando il successore di Pietro rinuncia ad esercitare la sua missione principale, che è quella di confermare i fratelli nella fede e nella sana dottrina morale. Quando poi con messaggi contraddittori o dichiarazioni ambigue inasprisce la crisi, la confusione si aggrava.
Quindi ho parlato. Perché è la cospirazione del silenzio che ha causato e continua a causare enorme danno alla Chiesa, a tante anime innocenti, a giovani vocazioni sacerdotali, ai fedeli in generale. In merito a questa mia decisione, che ho preso in coscienza davanti a Dio, accetto volentieri ogni correzione fraterna, consiglio, raccomandazione ed invito a progredire nella mia vita di fede e di amore a Cristo, alla Chiesa e al papa.
Permettetemi di ricordarvi di nuovo i punti principali della mia testimonianza.
• Nel novembre 2000 il nunzio negli Stati Uniti l'arcivescovo Montalvo informò la Santa Sede del comportamento omosessuale del cardinale McCarrick con seminaristi e sacerdoti.
• Nel dicembre 2006 il nuovo nunzio, arcivescovo Pietro Sambi, informò la Santa Sede del comportamento omosessuale del cardinale McCarrick con un altro prete.
• Nel dicembre 2006, anch'io scrissi un Appunto al cardinale Segretario di Stato Bertone, che consegnai personalmente al Sostituto per gli Affari Generali, Arcivescovo Leonardo Sandri, chiedendo al papa di prendere misure disciplinari straordinarie contro McCarrick per prevenire futuri crimini e scandali. Questo Appunto non ebbe risposta.
• Nell'aprile 2008 una lettera aperta a Papa Benedetto da parte di Richard Sipe fu trasmessa dal Prefetto del Congregazione per la Dottrina della Fede, Cardinale Levada, al Segretario di Stato, Cardinale Bertone, che conteneva ulteriori accuse a McCarrick di andare a letto con seminaristi e sacerdoti. Mi fu consegnata un mese dopo, e nel maggio 2008 io stesso presentai un secondo Appunto all'allora Sostituto per gli Affari Generali, Arcivescovo Fernando Filoni, riferendo le accuse contro McCarrick e chiedendo sanzioni contro di lui. Anche questo secondo mio Appunto non ebbe risposta.
• Nel 2009 o nel 2010 seppi dal Cardinale Re, Prefetto della Congregazione per i Vescovi, che papa Benedetto aveva ordinato a McCarrick di cessare il ministero pubblico e iniziare una vita di preghiera e penitenza. Il nunzio Sambi comunicò gli ordini del papa a McCarrick alzando la voce tanto che fu sentita nei corridoi della nunziatura.
• Nel novembre 2011 il Cardinale Ouellet, nuovo prefetto della Congregazione per i Vescovi, riconfermò a me, nuovo nunzio negli Stati Uniti, le restrizioni disposte dal papa a McCarrick, e io stesso le comunicai a McCarrick faccia a faccia.
• Il 21 giugno 2013, verso la fine di un incontro ufficiale dei nunzi in Vaticano, papa Francesco mi rivolse parole di rimprovero e difficile interpretazione sull'episcopato americano.
• Il 23 giugno 2013, incontrai papa Francesco di persona in udienza privata nel suo appartamento per avere chiarimenti, e il papa mi chiese: "Il cardinale McCarrick, com'è?", parole che io posso solo interpretare come una falsa curiosità per scoprire se fossi alleato o meno di McCarrick. Gli dissi che McCarrick aveva sessualmente corrotto generazioni di preti e seminaristi, e che papa Benedetto gli aveva ordinato di dedicarsi unicamente ad una vita di preghiera e penitenza.
• McCarrick continuò invece a godere di una speciale considerazione da parte di papa Francesco, il quale anzi gli affidò nuove importanti responsabilità e missioni.
• McCarrick faceva parte di una rete di vescovi favorevoli all'omosessualità che godendo del favore di papa Francesco hanno promosso nomine episcopali per proteggersi dalla giustizia e rafforzare l'omosessualità nella gerarchia e nella Chiesa in generale.
• Lo stesso papa Francesco sembra o essere connivente con il diffondersi di questa corruzione o, consapevole di quello che fa, è gravemente responsabile perché non si oppone ad essa e non cerca di sradicarla.
Ho invocato Dio come testimone della verità di queste mie affermazioni, e nessuna di esse è stata smentita. Il cardinale Ouellet ha scritto rimproverandomi per la mia temerarietà nell'aver rotto il silenzio e mosso accuse gravi contro i miei confratelli e superiori, ma in verità il suo rimprovero mi conferma nella mia decisione e, anzi, conferma le mie affermazioni, una ad una ed in toto.
• Il Card. Ouellet ammette di avermi parlato della situazione di McCarrick prima che partissi per Washington per iniziare il mio incarico di nunzio.
• Il Card. Ouellet ammette di avermi comunicato per iscritto condizioni e restrizioni imposte a McCarrick da papa Benedetto.
• Il Card. Ouellet ammette che queste restrizioni vietavano a McCarrick di viaggiare e di apparire in pubblico.
• Il Card. Ouellet ammette che la Congregazione per i Vescovi, per iscritto, prima attraverso il nunzio Sambi e poi ancora attraverso di me, ordinò a McCarrick di condurre una vita di preghiera e penitenza.
Il Card. Ouellet che cosa contesta?
• Il Card. Ouellet contesta la possibilità che papa Francesco abbia potuto ricordarsi importanti informazioni su McCarrick in un giorno in cui aveva incontrato decine di nunzi e avendo dato a ciascuno solo pochi attimi di conversazione. Ma non è quello che io ho testimoniato. Io ho testimoniato che, in un secondo incontro privato, ho informato il papa, rispondendo ad una sua domanda su Theodore McCarrick, allora cardinale arcivescovo emerito di Washington, figura preminente nella Chiesa degli Stati Uniti, dicendo al papa che McCarrick aveva sessualmente corrotto i suoi stessi seminaristi e sacerdoti.
• Il Card. Ouellet contesta l'esistenza nei suoi archivi di lettere firmate da papa Benedetto XVI o da papa Francesco riguardo alle sanzioni su McCarrick. Ma non è quello che io ho testimoniato. Io ho testimoniato che aveva nei suoi archivi documenti chiave – indipendentemente dalla provenienza – che incriminano McCarrick e relativi ai provvedimenti presi nei suoi confronti, ed altre prove del cover-up riguardo alla sua situazione. E lo confermo ancora.
• Il Card. Ouellet contesta l'esistenza negli archivi del suo predecessore, il cardinale Re, di "appunti di udienze" che imponevano a McCarrick le restrizioni citate. Ma non è quello che io ho testimoniato. Io ho testimoniato che ci sono altri documenti: per esempio, una nota del Card. Re non ex-Audientia SS.mi, oppure a firma del Segretario di Stato o del Sostituto.
• Il Card. Ouellet contesta che è falso presentare le misure prese nei confronti di McCarrick come "sanzioni" decretate da papa Benedetto e annullate da papa Francesco. Vero. Non erano tecnicamente "sanzioni", erano provvedimenti, "condizioni e restrizioni". Disquisire se erano sanzioni o provvedimenti o che altro è puro legalismo. Sotto il profilo pastorale è esattamente la stessa cosa.
In breve, il cardinale Ouellet ammette le importanti affermazioni che ho fatto e faccio, e contesta le affermazioni che non faccio e non ho mai fatto.
C'è un punto su cui devo assolutamente smentire quanto il Cardinal Ouellet scrive. Il cardinale afferma che la Santa Sede era a conoscenza solo di semplici "voci", non sufficienti per poter prendere misure disciplinari contro McCarrick. Io affermo invece che la Santa Sede era a conoscenza di una molteplicità di fatti concreti ed in possesso di comprovanti documenti, e che nonostante ciò le persone responsabili hanno preferito non intervenire o è stato loro impedito di farlo. I risarcimenti alle vittime degli abusi sessuali di McCarrick dell'arcidiocesi di Newark e della diocesi di Metuchen, le lettere di P. Ramsey, dei nunzi Montalvo nel 2000 e Sambi nel 2006, del Dott. Sipe nel 2008, i miei due Appunti al riguardo ai superiori della Segreteria di Stato che descrivevano nei dettagli le accuse concrete contro McCarrick, sono solo voci? Sono corrispondenza ufficiale, non pettegolezzi da sacrestia. I delitti denunciati erano gravissimi, vi erano anche quelli dell'assoluzione di complici in atti turpi, con successiva celebrazione sacrilega della Messa. Questi documenti specificano l'identità dei perpetratori, quella dei loro protettori e la sequenza cronologica dei fatti. Sono custoditi negli archivi appropriati; non è necessaria alcuna indagine straordinaria per recuperarli.
Nelle accuse fatte pubblicamente contro di me ho notato due omissioni, due silenzi drammatici. Il primo silenzio è sulle vittime. Il secondo è sulla causa principale di tante vittime, cioè sul ruolo dell'omosessualità nella corruzione del sacerdozio e della gerarchia. Per quanto riguarda il primo silenzio, è sconvolgente che, in mezzo a tanti scandali e indignazione, si abbia così poca considerazione per coloro che sono state vittime di predatori sessuali da parte di chi era stato ordinato ministro del Vangelo. Non si tratta di regolare i conti o di questioni di carriere ecclesiastiche. Non è una questione di politica. Non è una questione di come gli storici della chiesa possano valutare questo o quel papato. Si tratta di anime! Molte anime sono state messe e sono ancora in pericolo per la loro salvezza eterna.
Per quanto riguarda il secondo silenzio, questa gravissima crisi non può essere correttamente affrontata e risolta fintanto che non chiamiamo le cose con il loro vero nome. Questa è una crisi dovuta alla piaga dell'omosessualità, in coloro che la praticano, nelle sue mozioni, nella sua resistenza ad essere corretta. Non è un'esagerazione dire che l'omosessualità è diventata una piaga nel clero e che può essere debellata solo con armi spirituali. È un'ipocrisia enorme deprecare l'abuso, dire di piangere per le vittime, e però rifiutare di denunciare la causa principale di tanti abusi sessuali: l'omosessualità. È un'ipocrisia rifiutarsi di ammettere che questa piaga è dovuta ad una grave crisi nella vita spirituale del clero e non ricorrere ai mezzi per porvi rimedio.
Esistono senza dubbio nel clero violazioni sessuali anche con le donne e, anche queste creano grave danno alle anime di coloro che le praticano, alla Chiesa e alle anime di coloro che corrompono. Ma queste infedeltà al celibato sacerdotale sono solitamente limitate agli individui immediatamente coinvolti; non tendono di per sé a promuovere, a diffondere simili comportamenti, a coprire simili misfatti; mentre schiaccianti sono le prove di come la piaga dell'omosessualità sia endemica, si diffonda per contagio, con radici profonde difficili da sradicare.
È accertato che i predatori omosessuali sfruttano il loro privilegio clericale a loro vantaggio. Ma rivendicare la crisi stessa come clericalismo è puro sofisma. È fingere che un mezzo, uno strumento, sia in realtà la causa principale.
La denuncia della corruzione omosessuale, e della viltà morale che le permette di crescere, non incontra consensi e solidarietà ai nostri giorni, purtroppo nemmeno nelle più alte sfere della Chiesa. Non mi sorprende che nel richiamare l'attenzione su queste piaghe, io sia accusato di slealtà verso il Santo Padre e di fomentare una ribellione aperta e scandalosa Ma la ribellione implicherebbe spingere gli altri a rovesciare il papato. Io non sto esortando a nulla del genere. Prego ogni giorno per papa Francesco più di quanto abbia mai fatto per gli altri papi. Chiedo, anzi scongiuro ardentemente, che il Santo Padre faccia fronte agli impegni che ha assunto. Accettando di essere il successore di Pietro, ha preso su di sé la missione di confermare i suoi fratelli e la responsabilità di guidare tutte le anime nella sequela di Cristo, nel combattimento spirituale, per la via della croce. Ammetta i suoi errori, si penta, dimostri di voler seguire il mandato dato a Pietro e, una volta ravvedutosi, confermi i suoi fratelli (Luca 22,32).
Concludendo, desidero ripetere il mio appello ai miei confratelli vescovi e sacerdoti che sanno che le mie affermazioni sono vere e che sono in condizione di poterlo testimoniare, o che hanno accesso ai documenti che possono risolvere questa situazione al di là di ogni dubbio. Anche voi siete di fronte ad una scelta. Potete scegliere di ritirarvi dalla battaglia, continuare nella cospirazione del silenzio e distogliere lo sguardo dall'avanzare della corruzione. Potete inventare scuse, compromessi e giustificazioni che rimandano il giorno della resa dei conti. Potete consolarvi con la doppiezza e l'illusione che sarà più facile dire la verità domani e poi ancora il giorno dopo.
Oppure potete scegliere di parlare. Fidatevi di Colui che ci ha detto "la verità vi renderà liberi". Non dico che sarà facile decidere tra il silenzio e il parlare. Vi esorto a considerare quale scelta sul letto di morte e davanti al giusto Giudice non avrete a pentirvi di aver preso.
+ Carlo Maria Viganò Arcivescovo tit. di Ulpiana Nunzio Apostolico 19 ottobre 2018
Memoria dei Martiri dell'America Settentrionale

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Archbishop Viganò Reaffirms McCarrick Testimony in New Letter

https://www.churchmilitant.com/news/article/vigano-issues-third-letter-reaffirming-testimony

Archbishop Viganò Reaffirms McCarrick Testimony in New Letter
Archbishop Viganò Reaffirms McCarrick Testimony in New Letter
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ROME (ChurchMilitant.com) - Whistleblower prelate Abp. Carlo Maria Viganò is correcting falsehoods about Pope Francis' knowledge of serial sexual predator Theodore McCarrick.

In a letter released Friday, the former papal nuncio to the United States refuted Cdl. Marc Ouellet's characterization that McCarrick's penalties were merely rumors and noted that Ouellet's response actually confirms that Francis knew of these penalties, but chose to ignore them and promote McCarrick.

Archbishop Viganò began his letter by reiterating his motivation for speaking out: fear of God, and fear for his own soul.

"To bear witness to corruption in the hierarchy of the Catholic Church was a painful decision for me, and remains so," he reflected. "But I am an old man, one who knows he must soon give an accounting to the Judge for his actions and omissions, one who fears Him who can cast body and soul into hell."


"Anticipating the dreadful question from that Judge — 'How could you, who had knowledge of the truth, keep silent in the midst of falsehood and depravity?' — what answer could I give?" he asked.

"I believe that my continued silence would put many souls at risk, and would certainly damn my own," Viganò added. "Therefore I spoke. For it is the conspiracy of silence that has wrought and continues to wreak great harm in the Church — harm to so many innocent souls, to young priestly vocations, to the faithful at large." 

ImageFormer Cdl. Theodore McCarrick with victim

The archbishop — in hiding since the release of his bombshell testimony Aug. 25 — reiterated key points of his original account. He reaffirmed that the Vatican has known of McCarrick's homosexual predation of young seminarians and priests since November 2000, when the first reports were filed by Abp. Gabriel Montalvo, papal nuncio to the United States from 1998–2005.

He noted the Holy See was again informed of McCarrick's crimes in December 2006, when Abp. Pietro Sambi, the new papal nuncio to the United States, reported the former Washington, D.C. cardinal's "homosexual behavior with yet another priest."

That same month, Viganò said, he penned a memo to Cdl. Tarcisio Bertone, Vatican Secretary of State, "calling for the pope to bring extraordinary disciplinary measures against McCarrick to forestall future crimes and scandal." Bertone did not respond. 

Archbishop Viganò recalled that, in April 2008, Cdl. Bertone received a copy of clerical sex abuse expert Richard Sipe's open letter to Pope Benedict detailing "further accusations of McCarrick's sleeping with seminarians and priests." He added that after receiving a copy of Sipe's letter in May, he wrote a second memo reporting the claims against McCarrick and delivered it personally to Abp. Fernando Filoni, then-substitute for general affairs. Again, he received no response.    

But "in 2009 or 2010," Viganò noted, he learned that Pope Benedict had imposed penalties on McCarrick, ordering him "to cease public ministry and begin a life of prayer and penance."

McCarrick was part of a network of bishops promoting homosexuality who, exploiting their favor with Pope Francis, manipulated episcopal appointments so as to protect themselves from justice and to strengthen the homosexual network in the hierarchy and in the Church at large.

He relayed that in November 2011, shortly after being named papal nuncio to the United States, he met with Cdl. Ouellet, the new prefect of the Congregation of Bishops, to review Benedict's restrictions on McCarrick. Afterward, he said, "I myself communicated them to McCarrick face-to-face."

Viganò then retraced Pope Francis' political maneuvering to lift Benedict's penalties from McCarrick, noting that during a June 23, 2013 meeting with Francis, the Pontiff asked him, "Cardinal McCarrick — what do you make of him?" 

"I could only interpret [the question] as a feigning of curiosity in order to discover whether or not I was an ally of McCarrick," Viganò said, adding, "I told him that McCarrick had sexually corrupted generations of priests and seminarians, and had been ordered by Pope Benedict to confine himself to a life of prayer and penance."

ImageCdl. Marc Ouellet, prefect of the Congregation of Bishops

"Instead," he continued, "McCarrick continued to enjoy the special regard of Pope Francis and was given new responsibilities and missions by him."

"McCarrick was part of a network of bishops promoting homosexuality who, exploiting their favor with Pope Francis, manipulated episcopal appointments so as to protect themselves from justice and to strengthen the homosexual network in the hierarchy and in the Church at large," Viganò explained, adding that "Pope Francis himself has either colluded in this corruption, or, knowing what he does, is gravely negligent in failing to oppose it and uproot it."

Viganò then addressed Cdl. Ouellet's Oct. 7 letter slamming his testimony as a "blasphemous" attack on Francis.

Ouellet, he noted, inadvertently confirmed several key points in his account:

  • "Cardinal Ouellet concedes that he spoke with me about McCarrick's situation prior to my leaving for Washington to begin my post as nuncio."
  • "Cardinal Ouellet concedes that he communicated to me in writing the conditions and restrictions imposed on McCarrick by Pope Benedict."
  • "Cardinal Ouellet concedes that these restrictions forbade McCarrick to travel or to make public appearances."
  • "Cardinal Ouellet concedes that the Congregation of Bishops, in writing, first through the nuncio Sambi and then once again through me, required McCarrick to lead a life of prayer and penance."

In sum, he concluded, Ouellet "concedes the important claims I did and do make, and disputes claims I don't make and never made."

Archbishop Viganò remains in hiding out of fear for his personal safety — a fugitive for speaking out against the homosexual current in the Church.

 

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VIGANÒ RISPONDE AL CARD. OUELLET. LA TERZA TESTIMONIANZA

Viganò responde a Ouellet: "Usted admite mis afirmaciones principales"

"Mariage homosexuel" : la CEDH rejette le recours des maires


La CEDH contre la liberté de conscience des maires

Un simple courrier, signé par un seul juge et sans justification: c'est ainsi que la Cour européenne des droits de l'homme (CEDH) a déclaré irrecevable la requête introduite en 2015 par 146 maires et adjoints au maire refusant de célébrer des mariages entre personnes de même sexe. La presse a d'ailleurs été informée de cette décision avant même les requérants, ce qui montre bien le caractère politique de la décision en elle-même.

Ces maires ne prétendaient pourtant pas empêcher de tels mariages dans leur commune, ils demandaient seulement à ne pas être contraints de les célébrer eux-mêmes, sachant que tout élu municipal, et même le préfet, peut célébrer les mariages. C'est donc leur conviction elle-même quant à la nature du mariage qui est condamnée.

Ce jugement expéditif et arbitraire est d'autant plus révoltant que plus de 20.000 élus municipaux français, dont de nombreux maires, se sont déclarés opposés à la célébration de mariages entre personnes de même sexe. Ils n'ont plus qu'à démissionner ou à attendre d'être condamnés à des peines pouvant aller jusqu'à cinq ans d'emprisonnement et 75.000 euros d'amende. Ils sont ainsi jetés en pâture aux associations LGBT qui pourront les poursuivre en justice et leur faire payer, au sens propre, leurs convictions...

Lire la suite de la tribune de Grégor Puppinck sur le FigaroVox
Faire suivre ce courriel à des amis
L'ECLJ est une organisation internationale non gouvernementale fondée en 1998 et dédiée à la promotion et la protection des droits de l'homme en Europe et dans le monde.
 

Ver "Le Club des hommes en noir 3ème partie : Changement pour la peine de mort (11/10/2018)"

Ver "Johan Livernette cite Mgr Lefebvre sur la franc-maçonnerie au Vatican"

Ver "LA BENDICIÓN SACERDOTAL por Agnus Dei Prod"

Ver "LA VIRGEN SANTÍSIMA Y EL SACERDOTE por Agnus Dei Prod"

Santos verdaderos y falsos de nuestro tiempo

Católicos argentinos piden al Vaticano que frene la beatificación de Angelelli

https://infovaticana.com/2018/10/19/catolicos-argentinos-piden-al-vaticano-que-frene-la-beatificacion-de-angelelli/

Católicos argentinos piden al Vaticano que frene la beatificación de Angelelli
por INFOVATICANA | 19 octubre, 2018

Un grupo de abogados y exjueces católicos de la ciudad de Buenos Aires escriben al Vaticano para pedir que no se beatifique al obispo Agnelelli, vinculado a grupos terroristas, y cuyo supuesto 'martirio' no consta de ninguna base documental.

A continuación, la carta:

Buenos Aires, 16 de Julio de 2018

Fiesta de Nuestra Señora del Carmen

EE.RR Cardenal Robert Sarah / Giovanni Angelo Becciu:

Congregación para el Culto Divino y para la Causa de los santos

Ref: Expediente de beatificación

de Monseñor Enrique Angelelli

nuestra consideración,

El pasado 8 de junio el Sr. Obispo Diocesano de La Rioja, Monseñor Marcelo Colombo, anunció que el Santo Padre Francisco promulgó el Decreto por el que se declara que el Siervo de Dios Enrique Ángel Carletti Angelelli, que fuera Obispo de La Rioja entre los años 1968 y 1976, habría sido asesinado por el Gobierno Militar que gobernó la Argentina entre 1976 y 1983 y que su muerte fue causada por odio a la fe. Reconocido, de este modo, el carácter martirial de la muerte de Angelelli quedaría expedito el camino para su próxima beatificación.

Somos un grupo de abogados, letrados y ex-jueces católicos de Buenos Aires, Argentina, constituidos en una fundación sin fines de lucro.

En nuestra calidad de abogados estamos en contacto constante con expedientes judiciales en los que se investigan, demuestran y juzgan hechos delictivos. Y como católicos, movidos por amor a Cristo y a la Iglesia y por nuestro afecto a la Augusta Persona del Santo Padre Francisco, consideramos importante dar nuestra opinión letrada sobre la veracidad y exactitud de los presupuestos de hecho y de derecho que se mencionan en el Decreto, concretamente, sobre la conducta de Monseñor Enrique Angelelli como Pastor de La Rioja y sobre las circunstancias de su fallecimiento.

Dividiremos, por tanto, el presente Informe en dos partes: en la primera se tratará de las circunstancias de la muerte de Monseñor Angelelli y en la segunda de su conducta incompatible con la Fe Católica y las enseñanzas del Magisterio de la Iglesia.

  1. Circunstancias de la muerte del Obispo Enrique Angelelli
    1. Antecedentes judiciales

Monseñor Enrique Angelelli murió el día 4 de agosto del año 1976, a la altura del Km 1.058 de la Ruta Nacional 38, en cercanías de la localidad de Punta de los Llanos, en la Provincia de La Rioja, como consecuencia del vuelco de la camioneta marca Fiat 125, tipo multicarga, chapa patente F 007968, propiedad del Obispado de La Rioja. En el mismo vehículo viajaba el Vicario de la Diócesis, el R.P. Arturo Aldo Pinto quien sufrió heridas.

Tanto las actuaciones policiales y judiciales cuanto las pericias médico forenses y mecánicas concluyeron que la muerte del Obispo Angelelli fue debida a unaccidente automovilístico fortuitoy descartaron la existencia de cualquier intencionalidad criminal en dicho accidente.

Durante varios años esta versión del trágico accidente que costara la vida del Prelado riojano fue aceptada sin que ninguna autoridad civil ni eclesiástica la pusiera en duda. No fue hasta el 4 de agosto de 1983 que, en ocasión de un homenaje al Obispo Angelelli llevado a cabo en la Ciudad de Neuquén, el fraile capuchino Antonio Puigjané lanzó públicamente la versión de que el accidente que costara la vida de Monseñor Angelelli fue, en realidad, fruto de un atentado criminal perpetrado por efectivos de las Fuerzas Armadas argentinas. Cinco años después Puigjané participaría en un sangriento ataque terrorista a una unidad militar de Buenos Aires por lo que fue condenado a veinte años de prisión.

Las afirmaciones de Puigjané no fueron acompañadas de ninguna clase de constancias probatorias; sin embargo, algunos organismos de derechos humanos y los sectores ideológicos ligados a la extrema izquierda, dentro y fuera del ámbito eclesial, se hicieron eco de esta versión. A raíz de ese clamor la causa judicial por la muerte del Obispo Angelelli fue reabierta en dos ocasiones.

La primera en 1983, iniciada en los tribunales de la Provincia de Neuquén, girada posteriormente por razones jurisdiccionales a la Provincia de La Rioja y finalizada en 1990 con el dictamen de la Cámara de Apelaciones de la Provincia de Córdoba, en la que se concluyó que, agotada la investigación, no fue posible reunir la suficiente cantidad de evidencias que permitan afirmar que el accidente en el que perdiera la vida Monseñor Angelelli fuese causado por una intención criminal, y por lo tanto se cerró la causa.

La segunda fue en 2014. Luego de un nuevo proceso durante el cual no se aportó ninguna evidencia distinta a las del proceso anterior y sin haberse demostrado la existencia de autores inmediatosse dictó una sentencia que condenó a dos jefes militares, treinta y ocho años después del suceso, como autores mediatos de la muerte del Monseñor Angelelli.

Como Anexo 1 del presente documento se adjunta el informe titulado Breve reseña histórico-jurídica del caso Angelelli, suscripto por la Dra. Silvia E. Marcotulio, ex Jueza de Cámara Penal. En este importante documento se resumen todas las alternativas judiciales relacionadas con las investigaciones llevadas a cabo por la Justicia argentina sobre la muerte de Monseñor Angelelli.

  1. Testimonio de Monseñor Bernardo Witte, Obispo de La Rioja.

Monseñor Bernardo Witte fue el cuarto obispo de la Diócesis de la Rioja (sucedió tras su muerte a Monseñor Enrique Angelelli). Rigió dicha Diócesis desde el 5 de junio de 1977 hasta el 8 de julio de 1992 en que el Papa Juan Pablo II lo designó Obispo de Concepción, Tucumán.

Monseñor Witte no se sumó jamás al coro de quienes, sin fundadas razones objetivas, pugnaban por instalar tanto en la opinión pública general como en el marco interno de la Iglesia la tesis del asesinato de Monseñor Angelelli. En importantes declaraciones efectuadas el 29 de julio de 1988, en el diario La Prensa, en referencia al dictamen elaborado en 1986 por el Juez de La Rioja, Monseñor Witte sostuvo:

"Nos sorprendimos de que la misteriosa muerte de Monseñor Angelelli, haya sido caratulada de asesinato sin que se tengan las pruebas suficientes. En la causa se incluyó a militares sin suficientes pruebas, y luego éstos recibieron los beneficios de las leyes de punto final y obediencia debida, sin que pudieran defenderse".

Aparte de estas declaraciones y animado siempre por un genuino deseo de que se aclarase la verdad acerca de la muerte de su predecesor, Monseñor Witte realizó un hecho de inestimable valor procesal. El 27 de septiembre de 1988 se presenta voluntariamente en la sede del Obispado de La Rioja el único testigo presencial del accidente en el que perdiera la vida Monseñor Angelelli; se trataba de un técnico electromecánico, Raúl Antonio Nacuzzi, quien en el momento del accidente se encontraba subido a un poste de la línea de alta tensión que une las localidades riojanas de Patquía y Chamical realizando tareas de reparación de dicha línea eléctrica. Este testigo había solicitado infructuosamente prestar declaración testimonial en el proceso que llevaba adelante el Juez del Crimen Aldo Fermín Morales; ante tal negativa, Monseñor Witte decide que el testigo preste declaración en la sede del Obispado. Esta declaración, en la que Nacuzzi hace un relato pormenorizado de los hechos, es refrendada al pie por el mismo Monseñor Bernardo Witte quien certifica que lo expresado ha sido firmado en su presencia con total voluntad del declarante. Posteriormente, el texto de esta declaración es depositado en una Escribanía. Una copia del acta notarial respectiva con el contenido íntegro de las declaraciones del testigo Nacuzzi se adjunta en el Anexo 2 del presente documento.

  1. Otros testimonios

Existen diversos testimonios contrarios a la tesis del asesinatode Monseñor Angelelli.

  1. a) El distinguido pensador y ensayista argentino, Mario Meneghini, conocido el fallo del Tribunal que condenó a los dos jefes militares por "autores mediatos" del supuesto crimen, publicó en su página web, con fecha 5 de julio de 2014, una interesante nota en la que aporta datos de sumo interés para el esclarecimiento de la verdad. Copia de la nota se adjunta como Anexo 3 del presente documento.
  2. b) Monseñor Carmelo Juan Giaquinta, Obispo Emérito de Resistencia, fue encargado, en el año 2006, por la Conferencia Episcopal Argentina, cuyo Presidente era a la sazón el entonces Cardenal Jorge Mario Bergoglio, de constituir y presidir una Comisión especial con el cometido de investigar, en el ámbito eclesial, todo lo relativo a la muerte de Monseñor Angelelli. Los trabajos de dicha Comisión (integrada además de Monseñor Giaquinta por el entonces Obispo de La Rioja, Monseñor Roberto Rodríguez y el Presbítero Nelson Dellaferrera) duraron dos años. En declaraciones a la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) con fecha 15 de abril de 2009, a la pregunta de a qué conclusiones había llegado la Comisión respecto del carácter de la muerte del Obispo Angelelli, Monseñor Giaquinta expresó:

"La conclusión del trabajo no significa que la Comisión haya llegado a una conclusión judicial. Si fue accidente o atentado: lo dirá la Justicia Civil. A partir sólo de los testimonios eclesiales es difícil probar ninguna de las dos hipótesis".

La opinión de Monseñor Giaquinta, expresada en privado, era un tanto más explícita al sostener que, en verdad, no existía ninguna evidencia que permitiese concluir que la muerte de Angelelli hubiese sido intencionalmente procurada

  1. Conducta de Monseñor Angelelli como Obispo

Siendo Obispo Auxiliar de Córdoba es muy conocida su actuación contra el Arzobispo Monseñor Ramón José Castellano quien debió abandonar su cargo a causa de ciertas acciones de un grupo de sacerdotes y profesores del Seminario Mayor (del que era Rector el propio Angelelli), que llevaron a un profundo enfrentamiento en el catolicismo cordobés; Angelelli no sólo alentaba dichas acciones sino que las lideraba en su doble condición de obispo auxiliar y de rector del Seminario.

En La Rioja su acción estuvo notoriamente signada por la corriente del llamado tercermundismo, con simpatía hacia grupos guerrilleros como "Montoneros". A modo de ejemplo se adjunta como Anexo 5 un artículo firmado por María Lilia Genta, aparecido en diversos medios digitales, con un testimonio de la autora respecto del compromiso y vínculos de Monseñor Angelelli con las organizaciones terroristas armadas. El artículo incluye una foto de Monseñor Angelelli predicando frente a una bandera de Montoneros.

Al mismo tiempo, Monseñor Angelelli emprendía acciones contra quienes no comulgaban con su línea pastoral. Son muy conocidos los duros enfrentamientos que protagonizó con amplios sectores de fieles que no admitían el giro ideológico que Monseñor Angelelli imprimía a su gestión. Se adjunta como Anexo 6 un Acta del Consejo Presbiterial de 1972 en donde se deja constancia de las medidas que se debían tomar contra los miembros del clero que no adherían al tercermundismo. También agregamos como Anexo 7 extractos del libro de Horacio Verbitsky sobre la Historia de la Iglesia Argentina, en donde relata los enfrentamientos de Monseñor Angelelli con los feligreses que no compartían su ideología.

III. Petitorio y Ofrecimiento

Por lo expuesto solicitamos que vuestro Dicasterio a vuestro cargo considere:

– Que la hipótesis de que el vuelco del automóvil en que viajaba Monseñor Enrique Angelelli fue fortuito y accidental como la más probable dadas las pruebas reunidas.

– Que la conducta de Monseñor Angelelli al frente de su diócesis estuvo comprometida con teorías y movimientos alejados de la doctrina católica.

Asimismo nos ofrecemos a aportar más datos, a medida que lleguen a nuestro conocimiento, y a colaborar en la investigación.

 

Abogados, letrados y ex-jueces católicos

de la ciudad de Buenos Aires

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