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jeudi 11 octobre 2018

Robo para la corona

http://caminante-wanderer.blogspot.com/2018/10/robo-para-la-corona.html?m=1

The Wanderer: Robo para la corona

Apareció ayer en de Italia una noticia titulada "Guerra civil en el Vaticano: así los sacerdotes birlan a las hermanas de la escuela más antigua de Brescia". Allí se narra el caso de una escuela de más de doscientos años de antigüedad ubicada en la ciudad de Brescia y que pertenece a una pequeña congregación de religiosas en vías de extinción. El inmueble se ubica en el centro histórico de la ciudad, con diez mil metros cuadrados de edificios, más iglesia y jardines, y está cotizado en 30 millones de euros. Pues bien, en julio del año pasado, el Papa Francisco nombró a Mons. Pierantonio Tremolada como obispo de Brescia y una de las primeras cosas que hizo el prelado fue hacerse nombrar comisario pontificio del pequeño instituto de las Ursulinas. Y la cosa terminó como todos pensamos: la curia diocesana de Brescia se quedó con colegio, terreno, iglesia y jardines, es decir, con 30 millones de euros aduciendo, que las religiosas son muy pocas y están enfermas. Ellas, en cambio, están que trinen y hablan directamente de robo de su patrimonio.
La noticia no debería tener mayor interés para el mundo exterior fuera de Lombardía, pero nos viene a la memoria un suceso con características idénticas a lo ocurrido en 2009 en Buenos Aires, cuando gobernaba esa diócesis el cardenal Bergoglio.
En este blog, reportamos el caso el 31 de julio de 2015. El resumen de los hechos es el siguiente:
En el siglo XVIII, la beata María Antonia de Paz y Figueroa, funda la congregación religiosa femenina de las Hijas del Divino Salvador, dedicada a ayudar a los sacerdotes en la obra de la predicación de retiros espirituales. Fue siempre una congregación pequeña, con pocas casas, pero muy arraigadas en la tradición porteña. Son ellas las dueñas de la Santa Casa de Ejercicios, edificio de raíces coloniales y muy tradicional en Buenos Aires. 
La congregación es dueña también del santuario de San Cayetano de Liniers, el más visitado de Argentina y, consecuentemente, el que recibe mayor cantidad de limosnas. Por un convenio celebrado a principios del siglo XX, cedieron al arzobispado el uso del templo aunque tomaron antes una precaución: la alcancía ubicada junto a la imagen del santo desemboca en las arcas de las hermanitas y no pasa a engrosar el patrimonio de la parroquia o de la curia. El cardenal Bergoglio presionó durante años para que la cesión de templo, terreno y alcancía fuera definitiva pero las buenas monjitas, con toda razón, no cedieron. 
El cardenal arzobispo montó en cólera y se dispuso disolver la congregación pretextando el escaso número de miembros. De esa manera, el problema se solucionaba y la arquidiócesis se haría no solo de la anhelada alcancía de San Cayetano sino también de la Santa Casa de Ejercicios, que ocupa una manzana entera en el pleno centro de Buenos Aires y que representa millones de dólares por su valor inmobiliario y por los incontables tesoros artísticos que posee.
Es así, que a solicitud del ordinario porteño, la Santa Sede decretó la intervención de la congregación, el desplazamiento de su superiora general en medio de calumnias y humillaciones, el nombramiento un jesuita como interventor y de un obispo auxiliar de Buenos Aires, Mons. Eduardo García, como comisario apostólico. Es decir, las monjas quedaron en las manos de Bergoglio, quien se convertía en acusador y juez. 
Desde pueden acceder a una larga carta que en su momento enviaron las monjas al cardenal Rodé, prefecto de la Congregación de religiosos, donde explican detalladamente todos los sucesos y la situación a la que fueron sometidas por el arzobispo porteño. Copia de la misma fue remitida también a la Signatura Apostólica y directamente al Papa Benedicto a través de su secretario. Las religiosas, como era de esperar, nunca obtuvieron respuesta, como tampoco la obtuvieron y cejaron en su demanda las ursulinas de Brescia.  
El Papa Francisco exporta sus métodos de misericordia a la Iglesia universal. 

Nota bene: Sería muy útil contar con el documento remitido por las hermanas del Divino Salvador protocolizado por la Congregación de religiosos o por la Signatura Apostólica. Cualquier diligente oficial lo podría encontrar fácilmente en los archivos. Me pregunto si no trabajará en alguno de esos dicasterios algún sobrino de Viganò...
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